Fotos: Orlando Sifuentes Éxito. La participación del músico fue de las más esperadas del festival.
El pianista mexicano interpretó la Rapsodia en Azul del compositor norteamericano y añadió al programa dos obras más de la actualidad

Con estudios en el conservatorio de Lausanne en Suiza y una pasión no solo por el piano sino por llevar la música, aquello que lo salvó a tantos niños y jóvenes como pueda, Jorge Viladoms es uno de los más renombrados concertistas mexicanos el día de hoy.

Su participación en el Festival Internacional de las Artes Julio Torri fue por ello uno de los eventos más esperados y este sábado 19 de octubre se llevó a cabo en el Teatro de la Ciudad Fernando Soler acompañado por la Orquesta Filarmónica del Desierto con un repertorio de jazz y música contemporánea.

La primera parte de la velada quedó a cargo del conjunto dirigido por Natanael Espinoza, quienes interpretaron la Oberture Candide de Leonard Bernstein y la suite Un Americano en París de George Gershwin. Su actuación fue despedida por el público con un aplauso poco entusiasmado.

En cambio, tras un breve intermedio, la participación de Viladoms fue mejor recibida luego de interpretar la Rapsodia en Azul de Gershwin, composición para orquesta y piano con elementos de jazz con cerca de un siglo de antigüedad y aún una de las obras clásicas de la música norteamericana.

Al finalizar esto y tras ser volver al escenario a petición de los presentes el pianista interpretó junto al primer chelo de la OFDC, Gregorio Nieto, con quien, mencionó, estuvo de gira en días previos, un arreglo de jazz de un colega suizo de Estrellita de Manuel M. Ponce.

Tras otra serie de aplauso para él y para el chelista Viladoms regresó nuevamente a escena para complacer a su público, en esta ocasión con una pieza del compositor minimalista Philip Glass, también americano, cuya pieza Estudio no. 2 el intérprete describió como que “te lleva en un trance. No duden en cerrar los ojos y dejar que los lleven a donde sea”.

El repertorio de la noche estuvo compuesto por piezas de autores principalmente americanos de la primera mitad del siglo XX.

Velada. La primera parte quedó a cargo del conjunto dirigido por Natanael Espinoza.