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La jueza federal de distrito Amy Berman Jackson dijo que Stone “representaría un peligro” para otras personas involucradas en el caso a menos que ella modificara los términos de su liberación para incluir la orden de silencio.

WASHINGTON.— Una jueza federal le ordenó a Roger Stone no hablar sobre su caso penal con nadie y lo reprendió fuertemente el jueves después de que el viejo confidente de Donald Trump publicó en Instagram una fotografía de la magistrada que parecía estar en el punto de mira de un arma.

La jueza federal de distrito Amy Berman Jackson dijo que Stone “representaría un peligro” para otras personas involucradas en el caso a menos que ella modificara los términos de su liberación para incluir la orden de silencio.

Stone subió al estrado de testigos para intentar explicar su publicación y disculparse con la jueza, diciéndole en repetidas ocasiones que cometió un error atroz e injustificable.

“Gracias, pero la disculpa suena un tanto hueca”, respondió la juez ante de emitir la orden de silencio.
Stone, de 66 años, se declaró inocente de cargos de mentirle al Congreso, manipular testigos y obstruir una investigación legislativa sobre una posible coordinación entre Rusia y la campaña presidencial de Trump. Los cargos se derivan de las conversaciones que sostuvo durante la campaña de 2016 sobre WikiLeaks, un grupo que difundió material robado a organizaciones demócratas, incluyendo la campaña de Hillary Clinton.

Stone fue arrestado el mes pasado y permanece libre luego del pago de una fianza de 250.000 dólares. Es el sexto asistente o asesor de Trump acusado en la investigación del fiscal especial Robert Mueller, que aparentemente está cerca de ser concluida. Stone mantiene su inocencia y criticó la pesquisa de Mueller, diciendo que tiene motivaciones políticas.

La semana pasada la juez emitió una orden limitada para evitar que Stone hablara sobre su caso cerca del juzgado y, en general, prohibía a abogados, fiscales y testigos realizar comentarios públicos que “representen una posibilidad sustancial” de perjudicar a posibles miembros del jurado. Pero esa orden no especificó una prohibición a los comentarios públicos en general.