Cortejo fúnebre de Kim Jonghyun
La muerte de Kim Jonghyun pone en el reflector a una industria musical implacable y las altas tasas de suicidios en el país asiático

La muerte del cantante Kim Jonghyun, ocurrida hace unos días, pone en evidencia el enorme estrés mental que soportan los ídolos mediáticos en Corea del Sur y resalta el grave problema de suicidios que este país asiático atraviesa.

Desde hace algunos años el K-Pop ha sido la carta de presentación a nivel mundial del extraordinario avance económico que ha experimentado Corea del Sur en las últimas décadas.

El Hallyu o la “ola coreana” es ahora más que un término curioso y refleja la enorme popularidad que goza el pop coreano a nivel mundial, una de las razones principales por las que el deceso de Jonghyun resonó de inmediato.

Sin embargo, el fallecimiento del artista de 27 años también hizo eco por poner bajo el reflector a la industria mediática surcoreana, famosa por las exigencias que impone a sus figuras.

El deceso del cantante puso de nuevo sobre la mesa el problema de suicidios que tiene Corea del Sur. Foto: AP

De acuerdo con el diario The Guardian, las estrellas del K-pop son sometidas por poderosas agencias de administración a años de entrenamiento y están sujetas a una dura competencia en todos los aspectos de sus vidas, desde su estilo musical y de vestir, hasta su alimentación, relaciones sentimentales e incluso el uso de teléfonos celulares.

La implacable presión a la que los surcoreanos son impuestos para lograr el éxito se puede encontrar en todos los sectores de la sociedad, desde su sistema educativo altamente competitivo hasta una cultura corporativa que tiene poca tolerancia al fracaso; factores que, según los expertos, contribuyen a la tasa más alta de suicidios en el mundo industrializado.

Kim falleció tras inhalar el humo tóxico de conglomerado de carbón, uno de los métodos más populares para quitarse la vida en este país donde, de acuerdo con la OCDE, se presentan 30 casos de suicidio por cada 100 mil habitantes; un índice que se ha triplicado en los últimos 25 años a la par de la bonanza del país.

La nota de póstuma del vocalista principal de SHINee también dejó ver que más allá del esfuerzo para alcanzar la fama, esta adquirió un peso que fue incapaz de soportar. "Volverme famoso probablemente no era mi destino. Me dicen que por eso lo estoy pasando mal […] ¿Por qué lo elegí?", escribió.

La industria musical surcoreana es una de las más competitivas y exigentes con sus artistas. Foto: AP

“La industria de la música es muy dura sin importar el país: este mismo año Chester Bennington y Chris Cornell se han ido en circunstancias similares”, dijo Jeff Benjamin, editor del sitio Fuse que lleva años siguiendo la escena del K-Pop. Sin embargo, señaló también que Corea del Sur es una de las pocas naciones desarrolladas donde el suicidio ha aumentado en las últimas décadas.

Las reacciones suicidas en la escena artística de este país no son un secreto. En 2009 el actor Park Jin-hee escribió un artículo para su maestría en el que mencionaba que el 40 por ciento de los actores surcoreanos habían considerado el suicidio debido a la falta de privacidad, el acoso en línea, ingresos inestables y el temor de que su talento no fueran apreciados por la industria o el público.

Así mismo, no son pocas las figuras de alto nivel que se han quitado la vida en años recientes. Personajes como el expresidente Roh Moo-hyun o ejecutivos de negocios son parte de esta estadística que ahora el K-pop ha vuelto a poner sobre la mesa.