Hartos ya de la cuarentena. El tiempo transcurre de manera lenta o, porque no, en ocasiones de manera muy rápida. El periodo de aislamiento continua prolongandose. Muchos hablan de reactivaciones poco a poco en todos los sentidos. Hablan de la “nueva normalidad” _no entiendo que carajos significa eso_.

Muchos, ya gastados del enciero y de los problemas que se derivan de él, se sienten imposibilitados en muchos sentidos. En muchas ocasiones, ya no sabemos como enfrentar la situación.

Así que hoy, propongo olvidarnos un poco de la realidad y leer sobre lo sublime que nos deja la lectura de notables figuras como Milan Kundera. Ese novelista, escritor de cuentos y poeta que conocí gracias a mi padre, y que hoy comparto su historia _no terminada_ como un breve receso ante la información-desinformación que nos tunde todos los días.

La ciudad de Brno en la República Checa, fue la que vio nacer al escritor inconforme, hurgador, proscrito y subversivo Milan Kundera. Fue destinado a tiempos agitados, de revueltas ideológicas, de lucha obscena por el poder, de más y menos, de rojo o azul.

Hijo de un pianista, las diferencias políticas de su juventud, marcaron su vida, lo que lo llevo a interrumpir sus estudios, y después, su labor docente. Al término de la Segunda Guerra Mundial, Kundera se afilió al Partido Comunista, del que fue expulsado tras sus tendencias revolucionarias y de critica mordaz contra la ideología predominante; momentos en los que el discurso prosoviet era tendencia en la gran mayoría de los Partidos Comunistas de Europa_. Estos motivos lo obligaron a ganarse la vida como pianista de jazz.

En 1975 emigra a Francia, en donde enseña literatura en la Universidad de Rennes y más tarde en la Escuela de Altos Estudios de París. Milan Kundera, en sus inicios también circulo sobre la poesía en donde expresaba los sueños de la nueva generación comunista como lo muestra en su colección El Hombre, amplio jardín publicado en 1953.

Hoy, solo describo de manera breve a uno de mis autores favoritos y recomendar cualquiera de sus novelas, la que usted guste, yo recomiendo el libro de la risa y el olvido o fácilmente la insoportable levedad del ser.

Kundera, preocupado siempre por los hechos humanos y su realidad social en sus novelas siempre retrata las situaciones de una manera grotesca y risible, al punto que se burla de ellos, de la política, del optimismo, del amor y del desamor, de la ridiculez y estupidez humana en empeñarse por tropezar siempre en los mismos errores… lo mismo sucede en sus artículos que han circulado en periódicos como el PAÍS o Le Monde por mencionar los más recurrentes.

Para Kundera la vida pública, la vida política, está destinada a ser percibida por otros en sus diferentes facetas, la expone a las miradas, la inunda de luz. Es inevitable. Pero si el hombre, así iluminado, es al mismo tiempo un artista y asume un riesgo: su vida convertida en una obra de arte puede hacer olvidar sus obras y a veces suele ser una pena en el caso de unas personas. En rigor se parecería a lo que el llama “el teatro del absurdo”.

Milan Kundera no es un hombre de convicciones ¿qué es una convicción? es el pensamiento detenido, petrificado, es mejor vivir con preguntas y dudas. En otras palabras: tratar de vivir con sabiduría. El hombre atraviesa el puente con los ojos vendados. Sólo puede intuir y adivinar lo que de verdad está viviendo. Y después, cuando le quitan la venda de los ojos, puede mirar al pasado y comprobar qué es lo que ha vivido y cuál era su sentido… Kundera, (1968).

Finalmente, se habla de lo mucho que se puede aprender en la cuarentena, ahora nos detenemos a percibir esos pequeños detalles de la vida que antes no veíamos. Creo que la lección más difícil llega, cuando no queremos aprender más, tan solo deseamos que se termine esta cuestión. Pero diría Milan Kundera “la vida parece ser mejor transitándola entre la risa y el olvido”.