Especial

Aún concediendo todo beneficio de la duda, margen de tolerancia y tomando en cuenta todo atenuante posible, hasta los más fervientes creyentes de la 4T deben aceptar que el actual Gobierno Federal no ha tenido los resultados prometidos, ni siquiera los esperados, es decir, resulta complicado encontrar algún rubro en donde la 4T presente resultados positivos.

En los principales temas de la agenda pública los resultados no solo no son buenos, sino desastrosos, en parte por eventos no previsibles por la pandemia por COVID-19, pero también en gran medida por incompetencia de los funcionarios responsables y una grosera terquedad de Andrés Manuel López Obrador.

Por ejemplo, no se puede negar que la economía se desmoronó por la actual pandemia, pero tampoco ayudó que aún antes de la pandemia nuestra economía ya estaba decreciendo, sin que se pueda argumentar que hubo acciones por parte del Gobierno Federal para detener la caída, porque el programa económico ante la crisis constó de los programas sociales ya existentes, más la incorporación de créditos de 25 mil pesos que, en honor a la verdad, no sirven de nada frente a la caída abrupta en el consumo de los mexicanos.

De igual forma, se han perdido 16 millones de empleos, un aproximado de trabajos formales e informales, que han representado un duro golpe a la economía, por lo que incluso si se materializa la promesa de la creación de dos millones de empleos, prometida por el Presidente, la cifra será francamente insuficiente.

Los niveles de violencia y delincuencia no se han frenado por la pandemia del COVID-19, como si lo hicieron en casi todo el mundo, de hecho, hay muchos indicadores delictivos que han seguido en franco crecimiento, lo que denota una situación de inseguridad más grave que en el pasado.

Por si fuera poco, muchos de los programas sociales que son la vanguardia de la estrategia del actual gobierno no han obtenido de los resultados, por ejemplo, “Sembrando vida” ha resultado un fiasco y una enorme fuga de recursos, “Jóvenes construyendo el futuro” no se ha quedado atrás, ya que, a pesar de haber llegado a miles de jóvenes, la proporción de los que obtienen un empleo definitivo en su área de formación es francamente bajo.

Como colofón, una de las grandes banderas que es el combate a la corrupción tampoco muestra avances significativos, ya que a pesar de que hay varios políticos de peso actualmente en proceso como Rosario Robles o Emilio Lozoya, lo cierto es que el Presidente prometió la mayor cruzada contra la corrupción en la historia y hasta ahora todos los casos paradigmáticos corresponden a enemigos políticos, cuando esperaríamos el mismo tratamiento para sus aliados.

Por lo que, cabe preguntarse si no urge ponerle frenos a la 4T, propiciando que Morena pierda la mayoría en las elecciones de 2021, para que desde la Cámara de Diputados y a partir de la asignación de presupuesto, los legisladores constituyan un real contrapeso.

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@victorsanval