De acuerdo con los cálculos de Forbes México, uno de los pocos individuos que acrecentó su fortuna en el último año fue justamente el principal accionista de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego

El fin de semana anterior estuvo marcado por la “confrontación” entre el gobierno de Andrés Manuel López Obrador y TV Azteca, la segunda cadena de televisión abierta más importante del País. Las comillas en la palabra confrontación resultan obligadas por algunos detalles del episodio.

El primero de ellos es que, a diferencia de lo que ha hecho con casi cualquier medio crítico, el presidente López Obrador se apresuró a difundir un video en el que llamó “amigo” al conductor Javier Alatorre, quien el viernes anterior convocó a “ya no hacerle caso” a Hugo López-Gatell, vocero gubernamental para la emergencia sanitaria causada por el coronavirus.

Más aún: el mandatario, que suele acusar de “conservadores” o de ser parte de la “mafia del poder” a los medios que lo critican, afirmó que lo de Alatorre se trató de un acto de “ejercicio de la libertad de expresión” que como tal debe ser respetado.

El segundo detalle importante de la confrontación es que la Secretaría de Gobernación hizo público un “apercibimiento” a la empresa televisora, instándola a “manifestar públicamente su respeto a las disposiciones sanitarias contenidas en la Declaratoria de Emergencia Sanitaria” –que emitió el Consejo de Salubridad General– y a sumarse “al frente común convocado por la Secretaría de Salud”.

El documento emitido por la dependencia a cargo de Olga Sánchez Cordero también advierte a la televisora que, aún cuando “la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa”, de acuerdo con la Constitución, un límite a este derecho es que dicha manifestación de ideas no perturbe el orden público.

En línea con lo anterior, la Segob adelanta que “en caso de incumplimiento, esta Secretaría iniciará el procedimiento administrativo sancionatorio establecido en la ley” en contra de TV Azteca.

Un detalle final en relación con esta “disputa” lo aportó la revista Forbes México que el fin de semana anterior dio a conocer su ranking de millonarios y, de acuerdo con sus cálculos, uno de los pocos individuos que acrecentó su fortuna en el último año fue justamente el principal accionista de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego.

De acuerdo con Forbes, la razón de este incremento fue “la entrega de un volumen importante de negocios, a partir de licitaciones, ganadas por sus empresas, del gobierno federal y el gobierno capitalino”.

Parece claro pues que, exactamente de la misma forma como ha ocurrido en cualquier otro sexenio, en el gobierno de López Obrador también hay “empresarios favoritos”, o lo que no pocas veces califican de “capitalismo de cuates”.

No puede considerarse por ello, que el “encontronazo” entre la televisora del Ajusco y la 4T sea una diferencia real, incluso con el apercibimiento público realizado. Viendo integralmente el episodio, pareciera más bien que, una vez más, se desplegó una estrategia eficaz para desviar la discusión pública hacia temas que alivien la presión sobre el Gobierno de la República y en eso, Salinas Pliego aparece más como un aliado que como un adversario.