ilustración: Esmirna Barrera

Los empresarios se resisten a cumplir las normas ambientales con estándares globales. Aunque resulte impopular, nuestros representantes políticos deben actuar con justicia

En el foro “Desafíos rumbo a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sustentable”, organizado por el Congreso del Estado de Nuevo León con crédito al Gobierno de esta entidad federativa, a VITRO y al Parque Fundidora, bajo la coordinación de la diputada Ivonne Bustos Paredes, me dio alegría ver a un grupo amplio de asistentes, no sólo a las personas que siempre acudimos a plataformas como esta.

Los distintos paneles fueron ricos en contenido y no se notó ninguna influencia partidista. Durante el foro trascendió que el gran tema a resolver es el de la mala calidad del aire, pero también ocupó parte de la discusión el manejo de los residuos sólidos urbanos.

Participaron, en los distintos conversatorios del foro, diputados federales, diputados locales, un alcalde y hasta un excandidato presidencial.

Hubo preguntas inteligentes de los moderadores y de algunos asistentes. Quedó claro que en Nuevo León hay un antes y un después a partir de la gran participación ciudadana en torno a la agenda medioambiental. Entre el público estaban las damas que integran el Comité Ecológico Interescolar y que han propiciado desde colegios privados iniciativas interesantes a favor de una mejor movilidad urbana.

Manuel Vital, secretario de Desarrollo Sustentable, habló de los avances en materia de limpieza del aire, y mostró un video. Los diputados presentes fueron compartiendo los avances en la implementación de los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable de las Naciones Unidas (ODS-ONU) con actividades vinculadas como la consolidación del Parque Nacional Cumbres de Monterrey evitando los intereses de inmobiliarias, que han sido capaces de cambiar el curso de ríos y arroyos para poder fraccionar terrenos forestados. El problema es que no existe un Plan de Manejo.

Los diputados locales hablaron de la creación de la Comisión de Innovación, Ciencia y Tecnología; también discurrieron en el tema de las pedreras que emplean agua potable para sus actividades extractivas y de la necesaria penalización de los delitos asociados a la contaminación de aguas, suelos y atmósfera.

El diputado Federal Alfonso Robledo Leal puso la nota disruptiva cuando declaró que junto al río La Silla, en Ciudad Guadalupe, había un tiradero a cielo abierto, y aunque funcionarios actuales del gobierno estatal aseguraron que eso no existe y que fue resuelto, Alfonso puntualizó que primero tuvo que haber una denuncia para ello.

El exgobernador Sócrates Rizzo García preguntó a Gabriel Quadri de la Torre sobre cuál era la lógica del Gobierno Federal en torno a los temas medioambientales y particularmente sobre la explotación y postproducción de petróleo. Antes de la pregunta, Quadri había señalado que para detener la debacle ambiental en el planeta, para el 2050 no debería haber emisiones de efecto invernadero propiciadas por el uso de combustibles fósiles. La respuesta del economista fue que la lógica era: ¡que no había lógica!

Los que menos contribuyen a los efectos del cambio climático son los que menos recursos económicos poseen, pero son los más vulnerables. Aunque es urgente garantizar que no se eleve a más de dos grados la temperatura promedio en el planeta, parece una meta imposible. Los ciudadanos no reaccionamos, no estamos comprometidos con nada, no estamos dispuestos a cambiar nuestros hábitos de consumo.

Los empresarios se resisten a cumplir las normas ambientales con estándares globales. Aunque resulte impopular, nuestros representantes políticos deben actuar con justicia y energía sin pensar en los votos futuros. Urge descarbonizar México y un buen camino para ello es plegarnos a los ODS-ONU, para que no sean letra muerta.