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Comer sanamente no sólo ayudará al paciente a recuperarse con mayor facilidad, sino que también le va a ayudar a tener mejor ánimo y a sentirse con energía para seguir adelante en su tratamiento y alcanzar la recuperación

A Hipócrates, Padre de la medicina, se le adjudica la famosa frase: “Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”. Y más allá de tener la certeza de quién lo haya dicho, quien lo dijo tenía toda la razón. Entre más pasa el tiempo y la ciencia avanza, más claro nos queda que de nuestra alimentación depende un sano desarrollo, la conservación de la salud y, en muchos casos, inclusive la sanación de los males del cuerpo.

Y cuando de cáncer y de quimioterapia se habla, la alimentación cobra un papel de suma importancia. Si es el caso que tú o algún ser querido esté pasando por el doloroso proceso de la quimioterapia, este artículo puede ayudarte a entender mucho mejor lo que le sucede al organismo que recibe las radiaciones y lo que el cuerpo requiere para enfrentar no sólo la enfermedad, sino también para resistir el agresivo tratamiento que el cuerpo vivirá.

Antes de iniciar propiamente con los consejos, es importante recalcar que el médico oncólogo es el mejor especialista que, junto con el nutriólogo, puede determinar la dieta precisa y personalizada para cada paciente. Cualquier síntoma, malestar o situación que aparezca deberá reportarse al facultativo, quien te dará la mejor guía al respecto. ¿Queda claro?
Tener una buena alimentación antes, durante y después de la quimioterapia es muy importante, pues ayuda a:

Tener energía y fuerza
Conservar un peso sano
Responder mejor al tratamiento
Eliminar el riesgo de infecciones
Sanar más rápidamente

Cuando una persona es sometida a tratamientos de quimioterapia puede experimentar algunos efectos secundarios tales como:

Pérdida del apetito

Dolor al masticar o pasar el alimento
Cambio en el gusto y sabor de algunos alimentos
Náuseas, vómito, diarrea o estreñimiento

Cansancio y depresión

Por lo que es fácil entender que la alimentación y la nutrición del paciente se pueden ver comprometidas.
La American Cancer Society Complete Guide to Nutrition for Cancer Survivors hace las siguientes recomendaciones:
Antes del tratamiento

La familia y el grupo de amistades son figuras valiosas que pueden ayudar a preparar los alimentos para que, cuando el familiar regrese a casa después de la quimioterapia, disponga de un platillo sabroso que le anime a comer, que sea nutritivo y atractivo, para que no deje de ingerir alimento y, por consiguiente, no pierda el ánimo.

Durante el tratamiento

Una vez que el tratamiento inicia, se debe tener mucha conciencia sobre la relación proporcional que tiene el bien alimentarse con la buena recuperación, por lo que hay que considerar lo siguiente:


Comer vegetales verdes, frescos y crudos tanto como sea posible
Comer más proteínas de origen vegetal sobre las de origen animal
Comer frutas frescas o hacer agua con ella; evitar los refrescos
Buscar eliminar las grasas animales

Hacer a un lado los embutidos o alimentos procesados

Tener actividad física

Tener pequeñas comidas o bocadillos a lo largo del día

Es importante recordar que durante las quimioterapias, el paciente es muy propenso a infecciones, por lo que la higiene en el manejo y preparación de los alimentos es un tópico a no descuidar, sino, más bien, a considerar en sumo grado.
Extrema las medidas de higiene

Lavar las manos, cocer bien los alimentos, refrigerarlos y evitar que se contaminen entre ellos son medidas básicas.

Comer sanamente no sólo ayudará al paciente a recuperarse con mayor facilidad, sino que también le va a ayudar a tener mejor ánimo y a sentirse con energía para seguir adelante en su tratamiento y alcanzar la recuperación total.