Foto: Omar Saucedo
Sergio Tapiro es un fotógrafo colimense que en la Feria Internacional del Libro de Coahuila contó lo que implicó tomar la imagen de un rayo impactando al Volcán de Colima

En julio del 2015 el volcán de Colima presentó gran actividad, una que puso a científicos, autoridades y civiles en alerta, pero que otorgó al fotógrafo Sergio Tapiro Velasco la oportunidad de tomar una fotografía que le dio la vuelta al mundo y con ella el reconocimiento de todos.

Durante la Feria Internacional del Libro de Coahuila 2018, el colimense ofreció dos charlas donde contó cómo su carrera se desarrolló y qué pasos lo llevaron en su vida a ser ganador del World Press Photo en 2016 y la portada de National Geographic en 2017.

En la conferencia autobiográfica, Tapiro contó su historia desde su nacimiento, con imágenes familiares de su infancia, en las que ya aparecía desde los ocho años portando una cámara fotográfica.

A pesar de su afición a la lente no fue sino hasta principios de los 2000 que, después de su divorcio, comenzó a dedicarle más tiempo como una herramienta para superar la situación que, aseguró, lo dejó en una profunda depresión.

La naturaleza y el paisaje resultaron sus principales objetivos para capturar. A través de largas caminatas recorrió el territorio colimense y se familiarizó con sus cerros, montañas y en particular, con su volcán.

Su interés por este sitio no fue sólo estético; conoció científicos y estudió los elementos, características y comportamiento de los volcanes con el fin de profesionalizar aún más su práctica y colaboró con medios como Milenio y agencias de noticias como fotoperiodista.

El fotógrafo durmió fuera de casa durante 20 días para captar la imagen. Foto: Omar Saucedo


“Soy un resultado de todas estas experiencias de vida”, comentó Sergio, “si analizáramos las condiciones que se dieron para que yo fuera fotógrafo vemos como una suma de factores, una especie de fórmula. Nunca fui de una familia de mucho dinero pero sí de mucho corazón”.
Antes de continuar con su charla y de adentrarse en su progreso como fotógrafo de naturaleza y los pasos que eventualmente lo llevaron a ser reconocido mundialmente recalcó la importancia de conocer el tema que se captura.

“Tenemos que estudiar y saber lo que pasa”, expresó, “les pongo un ejemplo: Un fotógrafo de futbol, no sólo conoce las reglas del futbol, sino también sabe dónde se tiene que poner para poder tomar una buena fotografía y lo mismo con los volcanes, es un tema que he estudiado de manera profunda y científica. Por lo tanto, cuando conoces un tema abundantemente, tus posibilidades de tener una buena foto son mucho mayores”.

Este conocimiento de su área se reflejó cuando en 2015 comenzó esta actividad en el volcán de Colima y logró fotografiar el momento en que una nube ardiente, un flujo piroclástico —peligrosa mezcla de gases volcánicos y piedras incandescentes que viajan a altas velocidades—, descendió por la ladera de la montaña y quedó a unos cientos de metros de él.

Esta fotografía la compartió a través de su Facebook y en cuestión de horas alcanzó millones de compartidas. Tal impacto —sumado al temple que descubrió que tenía para tomar algo en esas circunstancias— lo llevó a mirar su fotografía con mayor ambición —y a otros a verle como una autoridad en la materia— y dedicó ese periodo de actividad del coloso de fuego para capturar algo digno de un premio.

Foto: Omar Saucedo


El 13 de diciembre de 2015 ocurrió por la noche el evento que lo hizo acreedor del tercer lugar en la categoría de Naturaleza —junto con otro mexicano— del World Press Photo 2016, certamen equivalente a los Premios de la Academia pero en fotografía.

“Dormí fuera de casa como 20 noches, porque yo estaba buscando una foto que de alguna manera me impactara o que mostrara este poder que tiene este volcán sobre todo y entonces me hizo este regalo la naturaleza”, comentó respecto a la imagen de un relámpago cayendo sobre la ladera del volcán, iluminando toda la zona.

“Cuando tomé la fotografía yo alcancé a ver un resplandor, una luz muy intensa y dije, ‘en la madre ya se echó a perder esta cosa’, porque no creí que pudiera capturar el rayo tal y como salió y sin embargo la sorpresa fue, ya que terminó la explosión revisé la foto y ahí estaba el rayo. No lo podía creer”.

La fotografía resultó ganadora no sólo del World Press Photo sino que también, al año siguiente, se colocó victoriosa en el concurso Travel Photographer de National Geographic, con lo que puso aún más en alto su obra y a su estado, que tuvimos como invitados en la Feria Internacional del Libro Coahuila 2018.