Algo está sucediendo, pues a partir del 15 de diciembre del año pasado, se dejaron de emitir los reportes diarios de la calidad del aire en Coahuila, aunque los correspondientes a Torreón se suspendieron desde hace varios años. En la entidad existían cuatro estaciones para medir la calidad del aire, las de: Saltillo, Monclova, Piedras Negras y Torreón. 

En esta última ciudad, de acuerdo a Glenda Quintero, coordinadora Regional de la Secretaría del Medio Ambiente del estado, la estación CONALEP dejó de operar a principios del 2020, después de más de 12 años de funcionamiento, y ante la falta de dinero para reemplazarla, se solicitó equipo prestado a la empresa Peñoles, con historial de emisiones de plomo en el aire, afectando principalmente a los niños; o sea, la iglesia en manos de Lutero.

Al hacer una búsqueda de información los resultados fueron los siguientes: estación Saltillo: el último dato que se muestra es del 20 de diciembre de 2020, con 122 puntos, que indica una calidad de aire no saludable para grupos vulnerables, estación Monclova: el último reporte correspondió al 1 de enero de este año, con un índice de 128 puntos, muy similar al de la capital del estado.

En el caso de la estación de Piedras Negras, la última información data del 15 de diciembre del 2020, con un nivel de 405 puntos, que corresponde a la categoría peligrosa, pues se trata de un nivel extremo de contaminación del aire. Para contar con un punto de referencia, la ciudad de Dhaka, Bangladesh, reportó el máximo nivel de contaminación entre las principales ciudades del mundo, el pasado 12 de febrero con 345 puntos.

Lo anterior coloca a esta ciudad fronteriza como líder en el mundo en contaminación del aire, un sitio nada honroso. En esa misma fecha, la Ciudad de México reportó 95 puntos, nivel moderado y Monterrey, 58 también con ese mismo nivel, ambas mejor que Saltillo, por ejemplo.

La fuente de información consultada para este artículo fue el World Air Quality Index, que a su vez se alimenta del Sistema Nacional de Información de Calidad del Aire (SINAICA).

Lo que hay que resaltar, es que los coahuilenses desconocemos el aire que respiramos en un momento crucial, pues existen estudios como los realizados por la European Society of Cardiology y la Universidad de Harvard, que muestran que la exposición al aire contaminado está relacionada con un mayor riesgo de muerte por COVID-19. De particular riesgo son las partículas PM 2.5 que son más difíciles de detectar.

Al parecer el tema del medio ambiente no es una prioridad para el gobierno de Coahuila, ya que para este 2021, el presupuesto asignado al organismo encargado fue de 51 millones de pesos, siendo que el año pasado ascendió, a 55.6 millones, y esto en medio de la pandemia.

Hace poco el costo estimado de una estación de monitoreo era del alrededor de 4.2 millones de pesos, y en el programa “Pro Aire” está planteada la necesidad de adquirir por lo menos seis estaciones nuevas, pero esto se ve remoto, ante la postración de las finanzas estatales, debido a la doble pinza que representa por lado, la carga de la deuda y por el otro los recortes de la 4T, y para colmo, este año hay elecciones.

Recientemente, el gobernador Riquelme anunció que hay entre 400 y 500 millones de pesos disponibles para la compara de vacunas contra el COVID-19, sin embargo, para combatir la contaminación del aire no existen vacunas ni dinero, pues ni siquiera somos capaces de medir lo que estamos respirando, pues los equipos requeridos, además de ser insuficientes, no están funcionando.

A fines de diciembre del año pasado, Óscar García, subsecretario de la Secretaría del Medio Ambiente de Coahuila, declaró que ante la pandemia se reforzaría el monitoreo de la calidad del aire, pero los hechos no corresponden con el discurso. 

Debe quedar claro que la población de Coahuila tiene derecho a contar con información veraz en tiempo real, sobre la calidad del aire que estamos respirando, para ello el primer paso, es buscar la forma de liberar recursos, a fin de contar con equipos que puedan monitorear de manera eficiente el aire que llega a nuestros pulmones. ¿Cómo es posible que la zona metropolitana de Saltillo, con más de un millón de habitantes cuente con una sola estación para medir la calidad del aire, y además con un equipo que no funciona?  ¿Y los ecologistas?