Nostalgia. Lugares que siempre son muy concurridos como el Metro, ayer lucían solos. Fotos: Especial
Pocas son las personas que intentaron continuar con sus actividades habituales

CDMX.- La Ciudad de México contiene aún el aliento a cinco días del sismo. El paseo dominical se convirtió en un recorrido estremecedor, guiado por cintas de seguridad que advierte daños en inmuebles, algunos colapsados y otros en riesgo de caer.

El andar no fue el mismo en este primer domingo después del terremoto. En las calles, muy pocas familias intentaron continuar con sus habituales paseos, pero el ambiente es distinto: silencioso y triste, en una de las ciudades del mundo con más vida.

El caprichoso clima no ayuda. Algunas gotas de lluvia caen durante el día y esos restaurantes en los que se solía desayunar en la colonia Roma, cerraron sus puertas. El riesgo de colapso de un edificio, seriamente golpeado, en la calle de Génova, ha obligado a acordonar toda una manzana y el temor detuvo el flujo, tanto de capitalinos como de turistas.

Mientras algunos siguen las labores de rescate, otros salvan todo lo que pueden en sus edificios severamente dañados. A pesar del riesgo, suben escaleras destrozadas y se atreven a bajar muebles pesados, sin protección alguna.

Servicios. En el Parque México hay mascotas para adoptar.

En la colonia Doctores, en el centro, familias buscan rescatar sus pertenencias que quedaron atrapadas en un edificio de 14 pisos. Justo en la esquina de Doctor Navarro y Doctor Lucio, las familias se atreven a subir las escaleras quebradas, pues el edificio conocido como Osa Mayor quedó ligeramente inclinado y con daños irreparables.

Algunas paredes quedaron colgando de los pisos altos. Entre vidrios que todavía caen del edificio, Carlos, dueño de un departamento, narra que han sido víctimas de saqueos y los vecinos decidieron sacarlo todo bajo su propio riesgo.

Desde la parte inferior se observa, a través de las paredes derrumbadas, cómo los vecinos sacan sus pertenencias, bajan las escaleras y las colocan en la calle. Ahí, quedaron muebles, televisores, colchones y hasta un burro de planchar que fue rescatado.

Otros aventurados que sacaron ya sus pertenecías fueron los que habitan un edificio dañado en Xola, en Narvarte. Mudanzas llegaron al lugar acompañadas de los habitantes del inmueble para recuperar lo poco que quedó. 

Esperan hogar:

> El Parque México se convirtió en un refugio para animales de compañía que quedaron desamparados.
> La organización Mundo Patitas informó que tiene registro de 30 animalitos adoptados.
> Al parque centenares de personas llegaron para buscar a su perrito e incluso a su gato. Pocos dueños tuvieron la suerte de encontrar a su mascota.
> Hubo grandes filas y llenaron formatos con tal de no desamparar a los animalitos.