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La actriz ucraniana estrena en cines “Monster Hunter”, su enésimo proyecto como heroína de acción y musa de su esposo, el director Paul W.S. Anderson. Considerada como una de las intérpretes de acción más importantes de la actualidad, Jovovich abraza la etiqueta sin complejos

Ocho veces son las que Milla Jovovich ha colaborado con el director, guionista y productor Paul W.S. Anderson en la gran pantalla en los últimos veinte años. Ambos coincidieron por primera vez en “Resident Evil”, una de las primeras y más exitosas adaptaciones cinematográficas de un videojuego. El taquillazo les cambió la vida a ambos. La aclamada modelo ucraniana confirmaba que tenía un hueco como estrella de Hollywood, ratificando el impacto pop que tuvo su personaje de Leeloo –aquel de la peluca bob naranja– en “El quinto elemento” y alejándose de las pasarelas. En el caso del británico, por entonces un treintañero con solo una película a sus espaldas, consiguió un estatus de maestro del género de ciencia-ficción y terror que sigue ostentando pese a las críticas. Más allá del ámbito profesional, su encuentro sobre todo supuso el inicio de una relación sentimental que ha llegado hasta nuestros días y que ha dado como fruto hasta tres hijos. Sin embargo, ante el estreno de su enésimo proyecto a cuatro manos, “Monster Hunter”, cada vez son más los que se preguntan qué hubiera sido de la prometedora carrera de Jovovich de no haberse enamorado del realizador.

“Creo que se dio cuenta de que para estar conmigo tienes también que trabajar conmigo”, sostiene la actriz en una de sus entrevistas más recientes, con Vogue Arabia, sobre lo duradera de su relación sentimental y profesional con el cineasta. El roce hace el cariño y Jovovich es la mejor prueba de ello. Las tres veces que ha dado el ‘sí, quiero’ ha sido a hombres que fueron antes compañeros que parejas. En 1992, con solo 17 años, al actor Shawn Andrews, con quien había compartido escenas en el filme de culto Movida del 76 (Dazed and confused). Un matrimonio que apenas duró unos meses después de que su madre pidiera la nulidad por ser esta menor de edad. En 1997 repitió con el francés Luc Besson, director de El quinto elemento, en Las Vegas. Divorciados dos años después, su romance con Paul W.S. Anderson se fraguó en el set de “Resident Evil” y tras casi una década de relación interrumpida, contrajeron matrimonio en 2009.

En “Monster Hunter”, su última colaboración basada también en un popular videojuego, Milla Jovovich encarna a la teniente Artemis, una guerrera que debe luchar contra feroces monstruos para salvar a la humanidad. Rol que ha interpretado de manera constante –cambiando monstruos por zombis o extraterrestres– en una filmografía considerada por la prensa especializada como una de las más encasilladas de los últimos años. Después de arrancar con clásicos del cine moderno como las mencionadas “El quinto elemento” o “Zoolander”, muchos lamentan su predicamento por actuar delante de una pantalla verde. Una etiqueta que la ucraniana, que con apenas 11 años tuvo una entrada deslumbrante en el mundo de la moda, admite y abraza sin complejos. “Al principio pensaba, ‘Oh, me estoy encasillando. Soy una artista y esta es solo una parte de mí’. Pero después he estado en una franquicia y he tenido trabajo continuado… Así que encasilladme, por favor”, declaró orgullosa a Straight.com.

En lugar de lamentar lo que pudo o no haber sido de su carrera, los valedores de Jovovich defienden su papel clave a la hora de derribar estereotipos históricos y techos de cristal, como el que argumentaba que las mujeres no podían protagonizar películas de acción porque no interesaban a los espectadores. Los cerca de mil millones de euros recaudados por la franquicia Resident Evil desmienten esa afirmación y heroínas de acción que llegaron detrás como Charlize Theron, Jennifer Lawrence, Gal Gadot o Scarlett Johansson se aprovecharon del camino recorrido por Jovovich para no perder un ápice de prestigio al enfundarse en trajes de látex y encañonar a sus villanos. “Si Resident Evil se hubiera hecho en Estados Unidos habría contratado un hombre y nosotras habríamos sido su harén o su séquito. Los grandes estudios no confían en las mujeres para atraer a este tipo de público”, señaló en la BBC.

A los 45 años, y tras dos décadas inmersa en una industria que tiende a defenestrar a las actrices cuando entran en la madurez, Jovovich puede presumir de seguir vigente en Hollywood, aunque sea a costa de matar monstruos del espacio. También de haber forjado un legado que se deja notar ya en la industria, quizá más valioso que el de tener una nominación al Oscar o un Globo de Oro a la mejor actriz dramática de televisión. Los medios de comunicación que han minusvalorado sistemáticamente su trayectoria elaboran ahora perfiles hagiográficos sobre su figura, como Los Angeles Times, que la tilda de “pionera” y de “formidable heroína”. Y la mayor de sus tres hijos, Ever Anderson, seguirá pronto sus pasos en la profesión con la nueva adaptación de Peter Pan que prepara Disney, en la que interpretará a Wendy. ¿Quién quiere ser ‘chica Almodóvar’ o ‘chica Allen’ pudieron ser ‘chica Anderson’? © EL PAÍS, SL. Todos los derechos reservados

 

LO QUE NO SABÍAS: 

  1. Fue criticada dentro de la industria cinematográfica por haber iniciado como modelo a la edad de 11 años.
  2. Para demostrar su talento como actriz, decidió prepararse en la Escuela Profesional de Actores en Los Ángeles, California.
  3. Protagonizó el romance fílmico “Return to the Blue Lagoon”, con el cual comenzó a llamar la atención dentro de la industria. 
  4. En su carrera cinematográfica destacan la película biográfica de Chaplin, en la cual interpreta a la primera esposa del ícono de la comedia, y Juana de Arco, en la que es protagonista.
  5. Ha experimentado varios cambios dentro de los personajes que interpreta; desde la dulzura en Regreso al lago azul, pasando por la extravagancia en “El quinto elemento”, hasta su personaje más rudo en “Resident Evil”.