FOTO: VANGUARDIA
‘El siniestro ocurrido en la denominada Casa Roja de la Alameda “es una gran pérdida para la ciudad entera, dice el historiador Carlos Recio

Para el historiador Carlos Recio no hay duda: el siniestro ocurrido en la denominada Casa Roja de la Alameda “es una gran pérdida para la ciudad entera”. Construida entre finales del siglo XIX o principios del XX –no hay un documento que confirme fechas exactas o aproximadas de ello–, el inmueble ubicado en la esquina de Purcell y Ramos Arizpe llevaba más de cien años siendo un ícono arquitectónico de Saltillo.

“Es una casa de principios de siglo XX o finales del siglo XIX, de ladrillo, un material novedoso en su época, pues se comenzó a utilizar con frecuencia en la ciudad varias décadas después. En pleno Porfiriato, con toda la influencia de las corrientes europeas, su estilo era neoclásico francés, con algunos rasgos interiores de la corriente rococó, del barroco francés.

“Una de las casas más emblemáticas de Saltillo por única, junto con Casa Purcell y las que había en la calle Cuauhtémoc, son muestra del Porfiriato, que Saltillo tuvo un auge a nivel de infraestructura urbana y habitacional. Una pérdida muy lamentable, muy significativa para Saltillo”, expuso el académico de la Universidad Autónoma de Coahuila (UAdeC).

DEL SUEÑO FAMILIAR A OTRA TRAGEDIA: EL SUICIDIO

Cuestionada sobre los orígenes del inmueble, la profesora Esperanza Dávila considera que su construcción habría ocurrido a finales del siglo XIX, época en que familias extranjeras llegaron a residir en la región tras el establecimiento de la compañía minera Mazapil Cooper Company (conocida como Macocozac), cuya matriz estaba en Saltillo y que explotaba tierras de la zona de Mazapil y Concepción de Oro, en Zacatecas.

En la banqueta que bordea el inmueble, hay una placa que indica el año de 1917; sin embargo, los historiadores desechan la posibilidad de que tenga alguna relación con su edificación.

“Hay una foto de 1905 donde ya se ve la casa con personas”, señala Recio.

A partir de ahí, no hay mucha información sobre quiénes fueron sus dueños o qué familias la ocuparon, hasta que en 1945 fue adquirida por Ignacio Cepeda, meses antes de que tomara posesión al cargo de Gobernador, en diciembre de ese año.

“Él vivió antes de la Casa Roja cuatro casas abajo, en Purcell. Compra la casa para irse a vivir ahí con su familia y finalmente se cambia antes de ser Gobernador. Luego él se suicida, se da un tiro, supuestamente por problemas con el Gobierno Federal, que encabezaba entonces el presidente Miguel Alemán. Se suicidó el 22 de julio de 1947.

“Ante la tragedia, Doña Estela, su esposa, se ve obligada abandonar la casa, porque ya tenía nueve hijos y era una casa difícil de mantener, un caserón que costaba mucho dinero. Ella se sale con sus hijos y se van a vivir a una casa en la calle Xicoténcatl”, detalló Dávila, integrante del Centro Cultural Vito Alessio Robles.

Sin embargo, el inmueble nunca dejó de ser de la familia del exgobernador. Desde que dejaron de ocuparla, ha sido rentada a varias instituciones y destinada a diversos usos.

‘TAMBIÉN FUE UN PANTEÓN’

Carlos Recio agregó sobre el inmueble que, previo a la construcción de la casa, el terreno correspondió a huertas tlaxcaltecas, de migrantes del centro del país que dieron forma a Saltillo, lo que resalta el valor histórico del sitio.

Por ello, valora la posibilidad de que instancias de gobierno contribuyan a su reconstrucción: “quizá el fuego no llegue a causar daños estructurales, pienso que podría haber oportunidad, como en Notre Dame”.

“El lugar incluso fue un panteón, aproximadamente en 1883 hubo una epidemia de cólera, que obligó a los indígenas a enterrar a sus muertos fuera del Campo de San Esteban. Para evitar contagios hacen un cementerio en parte de lo que es la casa y los alrededores”, expone el profesor de la Escuela de Ciencias Sociales de la UAdeC.