En un sistema capitalista sin rectoría estatal fuerte y controles legales adecuados, todo quedaría reducido a la condición de mercancía. Se compite por todo bajo el supuesto de que tal competencia expresa la supuesta libertad de perseguir lo que cada individuo desea, la aparente plenitud y una felicidad permanente.

Para algunos críticos del libre mercado, ese proceso, jamás se logra a cabalidad; por el contrario, genera individuos insaciables, permanentemente insatisfechos, cada vez más ávidos, más arrojados, agresivos y dispuestos a todo para saciar sus ansias de logro, bajo la consigna –aparentemente benévola– de alcanzar sus anhelos. Ese esfuerzo puede convertirse en labor que esclaviza. Alcanzar y luego rebasar metas que retroalimentan y aceleran el desbordado consumismo que prevalece en el mundo entero.

En esa vorágine, el mundo capitalista globaliza una competencia permanente por el talento. ¿Estaremos inaugurando un tiempo en el cual la mercancía más codiciada será el talento ajeno? Compiten por talento tanto los países metropolitanos como las corporaciones, los ricos y los poderosos.

Cuando decimos talento no nos referimos únicamente al de quienes ostentan un título o grado universitario. Proliferan talentosos que no cursaron una carrera universitaria y triunfan en este mercado.

En esa competencia se inscribe y explica el incremento de la migración de sur a norte. La crisis en los países expulsores, agravada por el saqueo de sus recursos, fuerza la migración de los despojados. En México estamos atestiguando fenómenos no vistos anteriormente: llegan migrantes de África, Haití y Cuba para sumarse a los centroamericanos.

En tal escenario Donald Trump está presentando su propuesta de reforma migratoria, lo que parece arranque de un debate con la mayoría demócrata en la Cámara de Diputados que se antoja harto complicado. Sin duda será el punto de partida de una negociación al estilo Trump, que puede resultarle exitosa.

Estados Unidos entrega el 12 por ciento de las visas que expide a personas talentosas con empleo y estudios. El 22 por ciento corresponde a permisos por razones humanitarias; el 66 por ciento son permisos basados es la reunificación de familias. Estados Unidos expide un número limitado de visas de conformidad con esos porcentajes.

Trump propone modificar esos porcentajes: 10 por ciento para visas humanitarias, 33 por ciento para reunificar familias y 57 por ciento para visas de trabajo con énfasis en el talento. Con ello se propone alinear la expedición de visas con las necesidades geoestratégicas de EU. Difícilmente pasarán los porcentajes como plantea su propuesta, pero cualquiera que sea la modificación resultante, veremos un incremento en las visas vinculadas al talento. En esta puja por el talento se está jugando la hegemonía sobre el mundo.

Cada vez vemos más indios americanos dar la batalla en el frente tecnológico, por ello los hospitales estadounidenses se están llenando de enfermeras filipinas tratando de cubrir un déficit de 400 mil enfermeras. La medicina de Estados Unidos es un imán para el talento disperso por el mundo.

El talento es una nueva mercancía que se disputan los países. ¿Qué hará México para evitar la fuga talentos? ¿Cómo aprovechar el bono demográfico representado por millones de mexicanos jóvenes talentosos? Y sobre todo, para qué, con qué visión de futuro?

@chuyramirezr 
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Jesús Ramírez Rangel
Rebasando por la derecha