Ilustración: Alejandro Medina
Se puede decir que las ciudades intermedias están asociadas a un modelo socioeconómico más sano, siempre y cuando se pueda llegar a todo en menos de una hora de tiempo caminando

El viernes pasado moderé una sesión de un webinar organizado por el Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales (Flacam), institución académica que se encuentra celebrando 30 años de existencia. Josep María Llop, catalán de gran prestigio como urbanista y arquitecto, compartió su tesis sobre las ciudades intermedias. 

Su primera premisa fue que el mundo urbano es de escala intermedia, no de escala metropolitana, ya que viven más personas en ciudades con menos de un millón de habitantes y hay 9 mil ciudades intermedias en el planeta.

Me impactó mucho la argumentación de Llop en relación a que la topología de escala intermedia permite distancias de vida de escala humana, es decir, de escala disfrutable, porque todo lo necesario para una vida digna está a menos de una hora de distancia caminando, lo que puede hacer la mayoría de la población (más menos un 70 por ciento).

Entonces los factores de escala humana, distancia y tiempo de vida deben ser fundamentales. Esto influye en el criterio económico. Si toda la infraestructura de una ciudad se encontrara a una distancia razonable los gastos energéticos serían menores y habría mayores posibilidades de disfrutar las bondades de la vida en familia.

Las ciudades deben ser sencillamente lugares para el buen vivir, en donde sus habitantes tengan la posibilidad de pensar juntos para hacer juntos. La tesis de Josep María Llop es que las ciudades intermedias representan una gran oportunidad para la inclusión y para enfrentar la pobreza, a diferencia de lo que ocurre en las grandes ciudades que son lugares en los que el consumismo impera.
Se puede decir que las ciudades intermedias están asociadas a un modelo socioeconómico más sano, siempre y cuando se pueda llegar a todo en menos de una hora de tiempo caminando y a una distancia de 4 kilómetros.

Significa que ciudades intermedias como Saltillo, San Luis Potosí, Guadalupe, Mérida, Torreón, Chihuahua y Hermosillo podrían mejorarse con la condición de que hubiera más espacios peatonales y menos flujo vehicular.

Aunque sea un lugar común, las ciudades muy grandes son poco humanas. En una ciudad grande los pobres son más pobres y el consumo lo determina todo.

En las ciudades intermedias en las que exista la posibilidad, hay que revisar la planeación urbana para propiciar distancias y tiempos de vida más leves.

Josep María Llop también habló del término compacidad, que es cuando se habla de la menor distancia posible entre todas las personas, pero lo más importante fue que aseguró que los decisores de los modelos de ciudad deben pensar en la condición humana.

El inicio del ciclo de webinares “Diálogos de saberes” del Foro Latinoamericano de Ciencias Ambientales, no pudo ser mejor con la presencia de alguien como Llop. Hay que ir más allá de los slogans, como el de Ciudad Verde, Ciudad Sustentable; Ciudad Inteligente; dijo Josep María Llop con claridad: “los slogans son una moda”, concluyó.

Pienso que en el Área Metropolitana de Monterrey podría vivirse mejor si cada municipio conurbado siguiera las reglas de los 4 kilómetros de distancia.

Pronto les compartirles el vínculo para que los interesados se conecten en la próxima sesión de este ciclo que será el 24 de julio en la que disertará el urbanista Salvador Rueda.

Carlos Gómez
Mundo Sustentable

Carlos Gómez

Columna: Mundo sustentable