En 1985 se recuperaron algunos restos del Titanic que yacían en el fondo del Atlántico.

Los encontró una expedición financiada por el Instituto Oceanográfico Woods Hole y dirigida por el científico Robert D. Ballard. Un año después, tras ímprobos trabajos, el explorador del mar logró sacar con un robot teledirigido cientos de objetos pertenecientes al gran barco, que estaba a 4 mil metros de profundidad. Entre ellos se recuperó un menú de los que se sirvieron en los cuatro días que duró el trágico viaje inaugural del gran navío. Por increíble que parezca ese menú era legible aún.

He aquí, sintetizadas, algunas de las especialidades entre las cuales pudieron escoger los ricos pasajeros de primera clase en la comida del segundo día de navegación:

“Entrantes: Ostras en su concha. Entremeses variados. Anchoas con pimientos.

Verduras y ensaladas: Calabacín relleno. Guisantes frescos con crema de zanahoria. Ensalada aliñada. Parmentier con papas cocidas.

Cremas y consomés: Crema de cebada. Consomé Olga.

Pastas y arroces: Spaghetti gratinado. Arroz hervido con vegetales.

Pescados: Salmón en salsa muselina y de pepino. Filete de lenguado al curry.

Carnes: Filete mignon Lilí; cordero en salsa de menta, ternera asada.

Aves: Salteado de pollo lionés. Patito asado con compota de manzana. Pichón al horno con berros.

Platos fríos: Paté de Foie Gras. Lengua de buey. Espárragos a la vinagreta. Apio.

Postres: Ponche romano. Pudín Waldorf. Duraznos en gelatina chartreuse. Helados franceses. Éclairs de vainilla y chocolate.

Café o té”.

Ya se ve que los potentados y las damas de alta sociedad tuvieron mucho donde escoger. Las cartas de los desayunos y las cenas eran igualmente espléndidas.

Veamos dos de las recetas dadas por Augusto Escoffier, el más famoso chef de Francia, a Henry Tingle Wilde, jefe de la cocina del Titanic.

Anchoas con pimientos: Un pimiento rojo; 100 gramos de anchoas en conserva; un huevo; aceite, vinagre, sal y perejil. Se asa el pimiento rojo, y una vez asado se le quita la piel y las semillas. Se corta en tiras gruesas y se sazona con sal, perejil, una cucharada de aceite y media de vinagre. En una fuente se colocan las tiras del pimiento, y a su alrededor se ponen las anchoas. Decorar la fuente con el huevo cocido finamente picado.

Salteado de pollo lionés: Un pollo de kilo y medio; dos cebollas; 100 gramos de jamón en dados; 150 gramos de champiñones; dos decilitros de vino tinto; 50 gramos de mantequilla; aceite, sal y pimienta. Dorar en la mantequilla el jamón, los champiñones bien limpios y fileteados, y la cebolla picada ligeramente gruesa. Sazonar el pollo troceado con sal y pimienta, y dorarlo en el aceite. Añadir el fondo reservado, tapar y cocer un cuarto de hora antes de agregar el vino. Dejar cocer hasta que la salsa se reduzca a la mitad y el pollo esté hecho.

Entiendo, hasta donde me permite suponer mi nulo conocimiento de cocina, que estas recetas no son difíciles de hacer. Al probarlas estarás degustando lo mismo que disfrutaron los riquísimos señores y señoras que viajaban en primera clase en el Titanic, trágico navío legendario.