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Además de la grasa, el exceso de sal y los productos químicos de la comida chatarra ¿podría haber una razón menos obvia por la cual genera obesidad?

Una comunidad completa de microbiota vive en nuestros intestinos. Esta flora bacteriana ayuda a nuestro cuerpo a protegerse de enfermedades como obesidad, diabetes, cáncer, problemas del corazón e hipertensión. Nuestros intestinos contienen alrededor de 3,500 especies diferentes de microbios que juntos llegan a pesar hasta 1.5 kilos -un gramaje considerable para seres tan pequeños-.

De hecho, los alimentos procesados afectan la flora intestinal de tal forma que le hacen perder hasta un tercio de su masa volviéndonos susceptibles a contraer enfermedades y engordar. Mantener una dieta balanceada, aún cuando se consuman ciertos alimentos chatarra, es la diferencia entre conservar y desechar la microbiota de nuestro intestino. Este descubrimiento puede explicar por qué algunas personas ganan peso y otras no a pesar de consumir las mismas cantidades de grasa, azúcar, proteína y carbohidratos.

Tim Spector, profesor de genética y epidemiología en el King’s College en Londres, fue el encargado de conducir un experimento en el cual un participante de 23 años aceptó comer durante 10 días una dieta estrictamente basada en hamburguesas, nuggets, refresco de cola y papas fritas de una popular cadena de comida rápida.

Antes de comenzar la prueba, las bacterias en el intestino del joven participante contaban 3,500 especies diferentes. En tan solo una semana, éstas, habían descendido a 1,300 especies y las primeras en morir fueron un grupo conocido como bacteriodetes (bacterias vinculadas con la prevención del sobre peso y la obesidad).

El profesor Spector encontró que el problema de la comida chatarra va mucho mas allá de comer demasiada. La flora estomacal juega un factor importante en proteger al cuerpo de microorganismos dañinos al regular el metabolismo. También producen enzimas digestivas y vitamina A y K que son necesarias para mantener la absorción de minerales importantes en el cuerpo como hierro y calcio.

El desajuste de las bacterias en el cuerpo se ha ligado al incremento de las probabilidades de desarrollar condiciones como la colitis e intestino inflamado; incluso hay pruebas que relacionan al autismo con una actividad bacteriana intestinal baja.

Otros exámenes conducidos en la Universidad de Colorado -en Estados Unidos- encontraron que al transferir bacteria de un humano obeso a un ratón saludable se lograba hacer que el animal aumentara su peso. Otro estudio intentó demostrar la forma en que la microbiota resulta en un problema epidémico que puede contagiarse al juntar ratones obesos con ratones normales y descubrir como al poco tiempo todos los ratones en la jaula se volvían obesos.

Para el profesor, más allá de excluir el azúcar o la grasa de tu dieta, es importante concentrarte en hacer de esta una variedad de productos tan naturales y diversos como sea posible. Algunos de los alimentos que más recomienda para promover la flora intestinal son: ajo, café, apio y cerveza belga. De acuerdo con Spector:

    Hace 15, 000 años nuestros ancestros regulaban su ingesta a 150 ingredientes diferentes a la semana. La mayoría de las personas hoy en día comen cerca de 20 tipos diferentes de comida y muchas de ellas se encuentran refinadas artificialmente. Muchas comidas procesadas, tristemente, provienen de solo cuatro ingredientes: maíz, soya, trigo o carne.”