“Nada le puedes quitar o dar a un hombre que está más cerca de la muerte que de ver cómo se pierde en la mentira y en el autoritarismo el sueño de una transformación en México. Hoy puedo decir que hemos dado un salto hacia atrás de 30 o 40 años, y lo puedo decir porque yo lo viví. Yo no me voy de Morena, Morena se sale de mi corazón”. Eso dijo el diputado Porfirio Muñoz Ledo después de que Morena le impidiera hacer uso de la tribuna. A sus 86 años y tras una prolongada y, para decir lo menos, polémica carrera política, pinta su raya y nos hace ver que, tan sólo por su edad, se encuentra más allá del bien y del mal.

Porfirio Muñoz Ledo fue quien, a partir de la Corriente Democrática del PRI, constituyó el Frente Democrático Nacional, origen del PRD. Fue también quien en 1988 enfrentó al sistema encabezado por Miguel de la Madrid y Salinas de Gortari, y del cual había formado parte destacada. También fue Muñoz Ledo quien reclamó a Fox que abandonara el empeño democratizador que diera impulso a la transición en el año 2000. Fue también él quien impulsó, con otros elementos de la sociedad civil, el proyecto de una constituyente ciudadana. Hoy vuelve a hacerlo, frente a sus pares en la Cámara de Diputados y frente al presidente López Obrador.

El reclamo se originó por el trato inhumano dado a los migrantes centroamericanos y la grave vulneración a sus derechos humanos. La presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos calla y se hace cómplice de los tristes, lamentables y reprobables hechos que han estado sucediendo en la frontera sur de nuestro País.

La Guardia Nacional, ese ejército disfrazado de civil que no ha podido combatir al crimen organizado, despliega la fuerza bruta del Estado contra hombres, mujeres y niños indefensos que huyen del hambre, la pobreza y la violencia en sus países.

El gobierno mexicano hace el trabajo sucio a Trump y a su política migratoria. El muro de Trump lo estamos pagando los mexicanos, es el gobierno de México y la Guardia Nacional. Quienes detentan el poder han olvidado sus denuncias de ayer.

Pero el tema de fondo es otro, se trata de la censura a toda disidencia. Al aplicar reglas de debate a modo, Morena pretende blindar a los funcionarios que acudan a rendir cuentas. A contracorriente del heroísmo ejemplar de su señora madre, la señora Piedra, se somete y evade a cualquier interlocutor y a la prensa misma. Su silencio evasivo marcó ya su corto y errático paso por la CNDH.

Presenciamos así, y Muñoz Ledo lo denuncia, una intolerancia cerrada a cualquier tipo de oposición, un retroceso de 30 o 40 años. “No somos un partido de Estado” recriminó el octagenario diputado. Lamentablemente, los hechos nos dicen que aspiran a serlo o que ya lo son.

Sobresale la voz de don Porfirio en este momento en que la oposición parece no existir, sin liderazgos, sin proyecto, sin propuesta y sin discurso. La sociedad, confusa, estupefacta, en esta era de comunicación instantánea compra espejismos construidos por las grandes firmas de comunicación y los gurús de la mercadotecnia. Pero la voz de Muñoz Ledo demuestra que la congruencia no ha pasado de moda, sigue y seguirá teniendo un enorme valor.

Aplaudo a quien alza su voz cuando todos callan. Su ejemplo debiera ruborizar, por citar sólo a algunos, a Solalinde postrado a los pies del poder, a Carmen Aristegui y a Ackerman, figuras destacadas entre los acólitos del poder presidencial.

Quienes decían que venían a defender a los más pobres y vulnerables, hoy los reprimen para congraciarse con lo que antes llamaron imperio.

@chuyramirezr
Rebasando por la Derecha
Jesús Ramírez Rangel