Cuentan que Ernest Hemingway visitaba diario un bar en La Habana conocido como “El Floridita”, en donde ingería, según su estado de ánimo, martinis o mojitos que él mismo confeccionaba a su gusto. Cuentan, asimismo, que en una de aquéllas ocasiones en que el laureado escritor les hacía saber a parroquianos cómo había escrito el Viejo y el Mar, de pronto ingresó un sujeto acompañado de un león al que dejó en la entrada para el terror de toda la clientela. Acto seguido se dirigió a la barra para exigir unos tragos a título gratuito, so pena que la bestia devorara a algunos de los clientes asiduos. Bastaba una sola señal para que la fiera ingurgitara a cualquiera de los cubanos presentes. La sorpresa mayor se dio cuando el león empezó a defecar sin que nadie se moviera de su asiento, menos aún cuando el felino rugió de manera escandalosa al declarar terminada la feliz evacuación de su intestino. El dueño y el animal se retiraron en silencio sin pagar la cuenta. 

La escena anterior se repitió durante más de 10 días hasta que Hemingway, harto del abuso, se dirigió hacia donde estaba el león del caso, lo tomó por una banda que le rodeaba el cuello y lo jaló a la salida sin que la fiera manifestara la menor resistencia. Fue en ese momento cuando Hemingway descubrió que la bestia de marras era muy vieja, y además, carecía de dentadura y de garras al haber pertenecido a un circo que había cerrado sus puertas. Desde luego que el dueño del león fue expulsado del bar por toda la clientela que en esa coyuntura se mostró enardecida y envalentonada. Hasta aquí la historia de Hemingway y el león.

¿A qué se debe la comparación de la historia anterior con la coordinadora de maestros? Muy sencillo: dicha organización tiene aterrorizada a la autoridad y harta a la sociedad mexicana y al empresariado nacional. ¿Y los millones de pequeñitos semi analfabetos? ¡Esos no cuentan…! Nadie se atreve a enfrentar a la fiera ante las mordidas y zarpazos que sabe dar la CNTE. El gobierno se encuentra arrinconado, acobardado y maniatado ante un enemigo que lo desafía abiertamente. En primer lugar, lo que sería procedente sería aclarar de inmediato los hechos criminales de Nochixtlán para conocer la identidad de los asesinos, en la inteligencia que el peor temor de la autoridad consiste en reprimir los bloqueos con las fuerzas policiacas, oportunidad que bien podrían aprovechar los rufianes incendiarios para disparar nuevamente desde los edificios y culpar al gobierno de las muertes de maestros humildes… Una vez descubierta la identidad de los francotiradores de Nochixtlán y aclarado que el gobierno no disparó en contra de los manifestantes, ahora sí se debería aplicar todo el poder del Estado mexicano para liberar las calles, las avenidas y las carreteras, de modo que quién se oponga y utilice explosivos o robe camiones o dispare armas de fuego para culpar a la autoridad de las muertes, se puedan deslindar las responsabilidades el exhibir a los culpables de las matanzas. De la misma manera que Hemingway sacó al león del bar, el gobierno debe liberar las vías de comunicación y encerrar a toda la cúpula de 40 o 50 líderes paramilitares, cuyo único interés consiste en derrocar al actual gobierno. 
Nadie puede garantizar que si la autoridad cometiera una nueva torpeza al abrogar la reforma educativa, el siguiente paso de la coordinadora sería exigir la renuncia de Osorio Chong o

hasta del propio Peña Nieto.

La autoridad ya no se puede prestar al chantaje y debe sacar al león de la cantina… ¡Ya!


fmartinmoreno@yahoo.com