“Ningún hombre es demasiado bueno para gobernar a otro sin su consentimiento ".

Abraham Lincoln

En un ejercicio democrático, acompañado por el Instituto Nacional Electoral, el pasado 22 de septiembre, la comunidad que integra el Padrón Artístico y Cultural de Coahuila eligió a sus representantes para conformar el Sector Artístico del Consejo de Cultura de Coahuila.

El proceso de renovación del Consejo inició desde el mes de mayo, y aunque no es la intención ahondar en las dificultades de dicho proceso, podemos mencionar, entre otras, la escasa difusión y claridad de las convocatorias publicadas, que denota cierta falta de interés y se convirtió en una de las causas de la pobre participación de los artistas y promotores en la primera etapa de registro al padrón, en la postulación como candidatos y finalmente, en la asistencia a las urnas el día de la elección.

Para enfocarnos en el sector de danza, puedo constatar los esfuerzos en la difusión de la primera convocatoria, en este medio en la columna del 23 de mayo, a través de redes sociales: del grupo de facebook “Danza en Coahuila” y otros de WhatsApp para la comunidad dancística creados con la finalidad de difundir este tipo de información. En dos ocasiones se convocó también a través de estos medios a la comunidad para de manera presencial, dar a conocer la convocatoria y la labor del Consejo, resolver dudas e incluso, apoyar directamente en su registro. Aún así, la participación de quienes se dedican a la danza fue escasa: de 293 empadronados, sólo 27 pertenecen a ésta área, lo que corresponde a apenas un nueve por ciento, contra el 30 del área de mayor participación (teatro).

Por otra parte, la postulación de candidatos fue más afortunada, con tres fórmulas registradas, siendo, junto al sector de Promoción Cultural, Historia y Periodismo Cultural, los del mayor número de alternativas, que ofrecieron a la comunidad la posibilidad de analizar, comparar y decidir la mejor opción de representación para nuestro gremio.

En la región sureste, la respuesta en la urna fue del 43 por ciento del padrón de danza. (no cuento con los datos de votantes en las tres regiones restantes) no parece una cifra desalentadora, pero si consideramos que representa apenas a seis votantes, entonces es preocupante que en esta minoría recaiga la responsabilidad de elegir a quienes por tres años representarán a más de 120 grupos, academias, compañías de danza sólo en Saltillo (con sus respectivos integrantes), independientemente de que las fórmulas que resultaron ganadoras sean prometedoras.

Lo que sigue ahora para la comunidad de la danza es conocer a nuestros representantes: basta con contactarlos, acercarse, buscar y solicitar información. Las fórmulas ganadoras están constitutidas de la siguiente forma: Como titular: Pilar Villarreal, de Saltillo, profesora, coreógrafa y ejecutante de flamenco; su suplente: Ana Carrillo, de Torreón, ejecutante y profesora de danza folklórica.  Y como titular: Adriana Saldívar y su suplente, Francisco Carreón ambos dedicados a la danza folklórica, residentes en Allende, Coahuila (un punto a favor de la descentralización).

En otra ocasión se habló del Consejo y su labor, y de la importancia de haber alcanzado, luego de años de esfuerzo colectivo, este logro histórico para nuestro estado y ejemplar para otros, en cuanto a la participación directa de la comunidad artística, como coadyuvantes en la rectoría de la política pública en materia cultural, como figura que además “representa un espacio de vinculación, deliberación, colaboración y corresponsabilidad entre la autoridad y la sociedad”, un espacio que debemos valorar e impulsar, evitando que nos gane la apatía.

Una vez que conocemos a quienes nos representan, nuestro compromiso como comunidad es mantenernos informados: observar de cerca las acciones del Consejo, emitir opiniones, sugerencias, críticas constructivas y propuestas, acompañar, escuchar y dialogar con quienes nos representan, hacernos presentes. Aún hay mucho qué hacer desde el Consejo, y sólo con el respaldo de un gremio consolidado a favor de su propio desarrollo, nuestros representantes llevarán con efectividad la voz y “el poder del pueblo”.