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La investigación abarcó personas de todas las edades para percibir los cambios en el cerebro. La imagen, en un laboratorio de medicina nuclear de la Universidad de Georgetown

Washington y Madrid. La memoria y las aptitudes cognitivas se deterioran con el correr de los años, pero ahora los científicos exploran el cerebro de personas vivas para comprobar si la depresión acelera ese proceso, y lo que han encontrado es alarmante.

La depresión desde hace mucho es vinculada con problemas cognitivos, aunque se conoce poco sobre la forma en que afecta, e incluso puede repercutir en el Alzheimer.

Una posibilidad: las células del cerebro disparan mensajes a través de redes conectoras llamadas sinapsis. Generalmente, cuantas más se presenten, y más fuertes, mejor para el conocimiento. Al deteriorarse la parte cognitiva, esas conexiones se encogen o desaparecen. Hasta ahora, los científicos habían detectado sinapsis sólo en tejidos cerebrales examinados después de muertos.

Científicos de la Universidad de Yale emplearon una nueva técnica para estudiar los cerebros de personas vivas, y descubrieron que algunos pacientes depresivos tenían una densidad de sinapsis inferior a la de las personas sanas de la misma edad.

Cuando menor la densidad, más graves los síntomas depresivos, sobre todo los problemas de atención y de pérdida de interés en cosas que antes le gustaban a la persona, señaló la neurocientífica Irina Esterlis en una conferencia de la Asociación Estadunidense para el Avance de las Ciencias. No estudió sólo ancianos, sino personas de todas las edades para que se perciban cambios en el cerebro.

Creemos que la depresión puede acelerar el envejecimiento normal, precisó Esterlis.

Sus estudios por ahora son pequeños. Para demostrar que la depresión acelera el deterioro de una persona, se requerirían estudios de mucha más gente que envejece, con la finalidad de ver cómo fluctúan las cosas en la gente con y sin ese trastorno, sostuvo Jovier Evans, del Instituto Nacional de Salud Mental.

Esterlis planea un estudio más amplio y delicado. A los voluntarios les inyectan una sustancia radiactiva que se pega a una proteína en la vesícula y que es usada por las sinapsis. Durante una tomografía PET, las áreas con sinapsis se iluminan, permitiendo a los investigadores ver cuántas hay en diferentes regiones del cerebro.

Explicó que no hay medicinas que ataquen específicamente los daños causados por las sinapsis.

Sin embargo, otros expertos en el cerebro consideran que las primeras conclusiones preliminares son un recordatorio de lo importante que es tratar la depresión de inmediato, para que la gente no se pase años sufriendo.

Si tu estado de ánimo no te motiva para que vayas y te hagas tratar, tu parte cognitiva tal vez lo haga, declaró Mary Sano, director del Centro de Investigaciones de Enfermedades de Alzheimer del Monte Sinaí, que no participó en el estudio.

De todos modos, recordó que el deterioro cognitivo es un proceso complejo que involucra otros trastornos físicos, incluidos problemas cardiacos o un flujo sanguíneo demasiado lento en el cerebro.

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Prometedor fármaco

Por otro lado, nuevas moléculas terapéuticas desarrolladas en el Centro de Adicción y Salud Mental (CAMH, por sus siglas en inglés) de Toronto, en Canadá, son prometedoras para revertir la pérdida de memoria relacionada con la depresión y el envejecimiento, no sólo mejoran rápidamente los síntomas, sino de forma notoria también parecen renovar las deficiencias cerebrales subyacentes que causan la pérdida de memoria en los modelos preclínicos.

Estos hallazgos se presentarán mañana en la conferencia. En la actualidad no hay medicamentos para tratar los síntomas cognitivos, como la pérdida de memoria que se produce en la depresión, otras enfermedades mentales y el envejecimiento, explicó Etienne Sibille, el líder del estudio y director adjunto del Instituto de Investigación de Salud Mental de la Familia Campbell en CAMH.

Lo que es único y prometedor acerca de estos hallazgos, frente a muchas fallas en el desarrollo de fármacos para enfermedades mentales, es que los compuestos están altamente dirigidos a activar los receptores cerebrales dañados que causan la pérdida de memoria, puntualizó.

Realizó varios estudios, el más reciente apareció en enero de 2019 en Molecular Neuropsychiatry, para llegar a esta etapa. Primero, el doctor Sibille y su equipo identificaron las deficiencias específicas de los receptores de las células cerebrales en el sistema de neurotransmisores GABA. Luego demostraron que estas deficiencias probablemente causaban síntomas de estado de ánimo y memoria en la depresión y en el envejecimiento.

Se inventaron las nuevas moléculas para unirse y activar esta diana del receptor. La idea era que ejercieran un efecto terapéutico arreglando el deterioro, dando como resultado una mejoría de los síntomas. Las moléculas son ajustes químicos de las benzodiazepinas, una clase de medicamentos contra la ansiedad y sedantes que también activan el sistema GABA, pero que no son muy específicos.

Se administró una dosis única en modelos preclínicos de pérdida de memoria inducida por estrés. Treinta minutos después, el rendimiento de la memoria volvió a los niveles normales. En otra prueba que involucró modelos preclínicos de envejecimiento, las disminuciones de la memoria se revirtieron rápidamente y el rendimiento aumentó a 80 por ciento.