EFE

Vargas Llosa declaró hace 30 años que "México es la dictadura perfecta". Sí, pero no pudo pasar por su mente que a continuación de la dictadura perfecta vendría la "Dictadura Maldita", la siniestra que padecemos hoy en día.

La inmensa mayoría de las decisiones tomadas por López Obrador están orientadas a la destrucción de México. La maldad se confirmó cuando llegó al poder a través de embustes, lucrando con la esperanza de un electorado desesperado, al prometer el encarcelamiento de la "Mafia del Poder", al asegurar que ahorraría 500 mil millones al erradicar la corrupción, al declarar que acabaría en 6 meses con la delincuencia organizada y con las decenas de miles de escandalosos asesinatos, al garantizar que creceríamos al 4 por ciento y que rescataría a millones compatriotas de la miseria, sin olvidar el perverso pacto de impunidad con Peña Nieto.

Otras muestras de maldad se dieron cuando atentó contra la economía nacional al cancelar el NAICM que le hubiera significado a México ingresos de cuando menos 100 mil millones de dólares al año, así como la creación de 500 mil empleos. ¡Cuánto placer habrá experimentado al provocar el desplome de las acciones mexicanas en Wall Street, confirmar con sonrisas sardónicas la pérdida de la confianza de los inversionistas nacionales y extranjeros, ratificar el daño mundial a la marca México y haber desperdiciado miles de millones de dólares pagados a los tenedores de bonos verdes contratados para financiar un aeropuerto que ya no se construiría!

Para consolidar la "Dictadura Maldita", AMLO desapareció el INEE e infiltró a sus agentes indinos en la CNDH, en el INAI y en la CRE, entre otros organismos autónomos construidos por nuestros padres y abuelos, contrapesos del poder Ejecutivo para consolidar nuestra democracia. Ahora intenta controlar también al INE para quedarnos sin árbitro electoral y regresar así al traumático pasado, al país de un solo hombre que cuenta los votos y los manipula a su antojo.

AMLO volvió a demostrar su maldad al derogar la Reforma Educativa en un país de reprobados, al provocar la pérdida monstruosa de cientos de miles de empleos, al despreciar la salud de la nación, al desaparecer ProMéxico, la institución que promovió la captación de casi 200 mil millones de dólares de turismo en el sexenio pasado, al suprimir a los consejeros comerciales de México en el mundo, al construir obras inviables financieramente, al cancelar proyectos de energía, al eliminar las estancias infantiles, comederos comunitarios, refugios para mujeres golpeadas, al despedir a los burócratas profesionales, al disponer ilegalmente del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, al recurrir a consultas públicas ilícitas, al perdonar a los narcos, al renunciar a la aplicación de la ley, al distraer a la opinión pública con la rifa del avión presidencial, cuando el país se deshace como papel mojado, al negar apoyos fiscales para salvar a la planta productiva, al dividirnos entre chairos y pirruris y arrancarnos las costras históricas, en lugar de reconciliarnos.

AMLO llegó para destruir metódicamente a México, según el Foro de Sao Paulo. Desmanteló en 15 meses nuestra democracia, arrasó con nuestra economía que se convertirá en astillas con la degradación crediticia de México burlándose de propios y extraños. A saber cuántos morirán al expandirse la pandemia que él impulsó con sus decisiones suicidas. La traición a la patria es evidente. La "Dictadura Maldita", el peor gobierno en la historia reciente de México, solo podía imponerse en un contexto de mala suerte: ¿No es suficiente la aparición simultánea de la pandemia, junto con el desplome de los precios del petróleo?

No existen las culpas absolutas. La sociedad también es responsable por omisa. Son múltiples las causales de destitución de AMLO, solo que éste domina las instituciones que podrían destituirlo. El paro nacional se impone. Las mujeres ya dieron el primer paso. Sigamos su ejemplo. Los impuestos anuales recaudados en marzo y abril los utilizará la "Dictadura Maldita" en contra de una nación que espera sentada pacientemente su espacio en el patíbulo.

@fmartinmoreno

Francisco Martín Moreno

Columna: Cuentos políticos

Francisco Martín Moreno es un escritor, novelista, articulista y conferencista mexicano. Realizó sus estudios en el Colegio Alemán Alexander von Humboldt, cursó la licenciatura en Derecho y obtuvo un doctorado en la Academia Mexicana de Derecho.