Desde la estrategia de “modernización económica” diseñada en la era de Deng Xiaoping a finales de los 70 e iniciada en los 80 del siglo pasado –con las zonas especiales al sur del País-, la economía de China generó un promedio de 10% de crecimiento de los 90 hasta la segunda década del presente siglo, con enormes inversiones extranjeras directas y capital especulativo. El año 2007, el PIB del gigante asiático fue de 14.2%, pero a partir de ese año, la dinámica es de más a menos, lo que ha demostrado una desaceleración que impacta al mundo globalizado.

La “economía social de mercado” de China inicia su despegue precisamente cuando era necesario que los excedentes de capital de los Países industrializados se colocaran en espacios de inversión con costos laborales reducidos, con créditos a empresas y Gobiernos o en la especulación bursátil, de tal manera que desde hace más de 25 años, la política china de atracción de inversión con salarios bajos dio resultado con tasas espectaculares de crecimiento económico.

Sin embargo, en el 2008, el PIB se redujo 4.6 puntos porcentuales respecto al año anterior ubicándose en 9.6%, hasta caer el año pasado en 6.9%, considerable si el promedio mundial fue de 2%, sin embargo el problema es el impacto en la economía mundial, o los riesgos de la globalización.

La desaceleración económica de China se debe a dos aspectos, el interno es la sobre producción no tan sólo de su mercado propio, sino también en sus exportaciones; el segundo, el más grave, es la crisis global del 2008, que aún no concluye, crisis causada por la sobre oferta de créditos hipotecarios y de consumo duradero y la ausencia de regulación financiera y bursátil. 

Las economías desarrolladas, los Países emergentes –los BRICS y México- e inclusive los Países africanos y latinoamericanos, se encuentran en una recesión aguda que ha provocado la reducción de las exportaciones chinas, lo que ha impactado el ritmo de crecimiento económico del País asiático. 

Por lo anterior ha caído la demanda de materias primas y han caído sus precios, sobre todo el petróleo cuyo mercado, aparte, esta sobre ofertado por la sobre producción de Arabia Saudita y el petróleo de fracking de EU (guerra económica contra Rusia, Venezuela e Irán).

Es tal la magnitud de la economía china en el mundo, que su desaceleración ha provocado la psicosis en los mercados financieros cuya renta variable –de riesgo- se ha reducido y se ha incrementado la renta fija hasta que vengan mejores tiempos… y por tanto la depreciación de monedas con relativa debilidad como el real brasileño en 57.94% y el peso en 27% en tan sólo un año, este último ya ha superado las expectativas más negativas de principios de año.

La inestabilidad mundial no sólo se debe a China, más bien a la economía de mercado globalizada…, pero sobre todo al colosal capital financiero cuya especulación afecta la economía real y el bienestar de miles de millones de personas. Aparte del primer financiamiento ¿son útiles y efectivas las bolsas de valores? Para nada.

*Catedrático de la Facultad de Economía de la UAdeC.