En la mayoría de las ocasiones en que hablamos del estado que guarda nuestra patria en su cultura, instituciones, estructura y progreso social nos remitimos a la educación. Y se escuchan frases como: “el problema es la educación”, “un país educado es un país avanzado”, “estamos así porque somos un país de analfabetas”, “nuestros niveles de lectura son muy bajos” y algunos otros comentarios que hacemos y que evidentemente son ciertos, pero tenemos décadas diciendo esto y como siempre buscamos culpables; el saldo se lo cargamos a la educación y no a quién tiene la obligación de promover los procesos educativos en el país con estrategias claras y definidas.
 
La educación y la cultura son un factor determinante para el crecimiento integral de la persona y por lo tanto de los pueblos, señalo son factor determinante, porque es un factor indiscutible, pero no el único. Habrá muchos ejemplos que den cuenta de esto. La cultura es mediación, es una forma de construir el mundo, el hombre a través de ésta no solo lo ha venido construyendo y fortaleciendo la sociedad, sino que se ha venido construyendo a sí mismo. Considero por lo tanto, que el primer requisito para que el hombre vaya creciendo en estatura y maduración es la educación. Ella lo conduce, saca de sí mismo al ser humano lo necesario para poderle encontrar luz y sentido a la vida. Un ser humano que no ha asumido adecuadamente su cultura, formas de expresión, y por otra parte que no ha sido testigo presencial de los procesos de enseñanza-aprendizaje propios de su entorno, será como alguien a quien le falta un miembro de su cuerpo.
 
Desde esta perspectiva la educación es un proceso humano de maduración en todos los órdenes. Fundamentalmente es un proceso de la persona individual, sin embargo en este proceso se encuentran implicadas, con vínculos estrechos la comunidad social y las distintas instituciones, esto es lo que se ha venido llamando agentes socializadores: la familia, las iglesias, el estado y los medios de comunicación social. Y, se realiza de una manera espontánea en toda actividad de la vida, de ahí que podemos hablar de una educación informal, es decir, la que carece de estructuras, metodología, planes de estudio, contenidos, herramientas y recursos de apoyo, etc. y la educación formal, es decir todo lo que tiene que ver con organización y estructura.
 
Pero aún con la organización y la estructura, la educación antes y ahora es un proceso bastante complejo. La diatriba constante entre los métodos, lo administrativo, las estructuras educativas y el aula son una constante. Sin lugar a dudas los anhelos de la educación o mejor dicho la teleología educativa no debe estribar en la consecución de títulos académicos para tener mejores condiciones de vida y estatus, sino la búsqueda de una sociedad más justa y más humana, esté, desde mi punto de vista ha sido uno de esos grandes hierros  de los sistemas actuales, la educación vista como medio y no como fin.

La educación, debe de buscar, como estructura educanda del hombre, el desarrollo integral de la persona y sus circunstancias; el desarrollo pleno de cada cultura, su comunicación y su múltiple enriquecimiento. Porque finalmente, la persona y la cultura, son las que le dan fundamento y razón a la teorías de la educación. Otro elemento importante es el humanismo. Hemos dejado a un lado el humanismo y es importante que para quitarle lo complicado al proceso recurramos a él.
 
Las razones son múltiples y variadas, pero el elemento central es que aún persisten diversas causas que mantienen elevado el nivel de sufrimiento humano. Muchos sectores de la sociedad están alejados aún de los beneficios de la riqueza y continúan subsistiendo en la pobreza, el hambre y las enfermedades, esto también incluye a personas de los países ricos (en Estados Unidos el 14% de la población ésta por debajo de los límites de la pobreza). En muchas regiones del mundo, la tasa de crecimiento de la población ésta por encima del 3% anual, mientras que en otras (Europa occidental en especial) ésta por debajo del 1%, menos de la tasa necesaria para mantener el equilibrio poblacional. Este desequilibrio se refleja en otros aspectos generales de las condiciones de vida, provocando a su vez dificultades para mucha gente y para el ecosistema.
 
Los bosques, las especies animales y vegetales, la democracia, los derechos de las minorías, han sido sobrepasados por proliferación de las drogas, el desempleo, la desigualdad, la discriminación en cualquiera de sus múltiples formas, las formas de esclavitud que aún persisten, la prostitución, la explotación infantil, el tráfico de personas, la trata de blancas, el narcotráfico, el secuestro, las enfermedades, el analfabetismo, la violencia, entre otras cosas. Todo esto aunado a la falta de solidaridad, sentido auténtico de paz y de justicia y apego a los valores trascendentes. Hoy más que nunca se requiere una orientación hacia el humanismo.

Es claro, el momento actual es complejo y requiere de una propuesta educativa que rebase los límites institucionales, que haga suyas las preocupaciones del entorno y que promueva la transformación del mismo. Culpar a los profesores, a los alumnos y a los administradores de la educación del detrimento educativo en nuestro país, sería no ver la realidad estructural en la que estamos y nos movemos.Todos somos responsables de nuestra formación yde la construcción social. El bienestar del hombre debe de estar por encima de todo, por eso una educación que se precie ser de calidad y excelencia debe de tener al ser humano como fin de sus búsquedas y de su teleología educativa.

Al comenzar éste nuevo ciclo escolar sería conveniente recordar que no son las quejas o la compasión sobre el estado que guarda la educación en nuestro entorno inmediato y lo complejo de los procesos,sino el trabajo; la dedicación, la disciplina, la exigencia y la pasión por nuestros chicos. Buen regreso a clases.