El pasado 27 de mayo se llevó a cabo la primera vuelta de la elección presidencial en Colombia, en donde ninguno de los candidatos obtuvo la mitad más uno de los votos válidos emitidos, por lo que el próximo domingo 17 de junio, los votantes de dicho país acudirán de nuevo a las urnas, para seleccionar a quien habrá de ocupar la Presidencia los próximos cuatro años.

En la primera vuelta el candidato más votado fue Iván Duque del Partido Centro Democrático, el cual logró el apoyo del 39.34% de los votos, constituyéndose, así como el gran favorito para la segunda vuelta. Le siguió en porcentaje de votos, el ex alcalde de Bogotá Gustavo Petro, con el 25.08% de los sufragios, el cual que compitió bajo las siglas de la coalición Colombia Humana. Muy cerca se quedó el ex alcalde de Medellín, Sergio Fajardo, con el 23.78% de los votos, representando a la coalición Compromiso Ciudadano.

De tal forma que, el domingo los electores tendrán que escoger entre Petro y Duque, que representan los dos extremos del espectro político colombiano, el primero abandera una opción de izquierda cercana a la de varios regímenes latinoamericanos y el segundo guarda relación directa con la clase conservadora colombiana, en especial, con el ex presidente Álvaro Uribe.   

Es decir que, si uno es un votante conservador o socialista, la elección es casi lógica, deben optar por el extremo de su preferencia. El gran problema es que hay un porcentaje importante de colombianos que no se identifican con uno o con otro, por ejemplo, muchos de los votantes de Fajardo optaron por él, precisamente por representa una opción más moderada que los otros candidatos y aunque varios de los actores clave de la campaña de Fajardo, como el ex candidato presidencial Antanas Mockus y la ex candidata a vicepresidenta y senadora Claudia López han llamado al voto a favor de Petro, no resulta claro que todos los votantes que apoyaron a Fajardo, vayan a optar por Petro.

De hecho, la elección de muchos colombianos se basará en quien consideran menos dañino para el futuro de su país, ya que ninguna de las opciones los satisface del todo. Es decir, se trata de optar por el menos malo.

Prácticamente todas las encuestas que se han publicado hasta el momento sobre la segunda vuelta, indican que Iván Duque tiene una ventaja sobre Petro, la cual oscila entre los 6 y los 16 puntos porcentuales, por lo que Gustavo Petro requiere con urgencia de una estrategia que le garantice la captación de los votos de los candidatos que fueron eliminados en la primera ronda, así como de los electores que no sufragaron en la primera vuelta.

Por último, es importante destacar que Colombia sigue enfrascada en una vieja dicotomía que data desde los tiempos de la época conocida como la Violencia, donde el país se ha polarizado entre votantes progresistas y conservadores, generando encono y diferencias entre diversos grupos sociales, que nada ayudan a su proceso democrático. 

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