Hace algunos meses, en su tierra, al saludar a una mujer oxacaqueña me dijo: “estamos contentos, ahora podemos comer mejor y dos veces al día, antes del gobierno del presidente López Obrador, sólo teníamos una comida diaria”; le creí, no tenía por qué mentirme.

Sí, el bienestar social se va esparciendo, la desigualdad se amortigua y comienza a cicatrizar con la política social puesta en marcha por el Gobierno federal cuyos apoyos directos para ello se elevan a 300 mil millones de pesos; el programa estrella es el de los adultos mayores. Además están los incrementos del salario mínimo de los trabajadores, de las pensiones de los jubilados, entre otros que han contribuido a que los ciudadanos recuperen su poder adquisitivo y el elefante reumático del mercado interno comience a moverse.

El Gobierno federal en un año, lentamente porque no es cosa de milagrería, fue sacando a los mexicanos del limbo al que los condenaron las políticas neoliberales durante casi 40 años.

El aumento al salario mínimo, que por décadas fue demonizado porque su alza sería una locura que provocaría una inflación incontenible, sostenían, aumentará este año un 20 por ciento; pasará de 102.69 pesos (5.4 dólares) a 123.22 pesos (6.5 dólares). Lo cual beneficiará a más de 7 millones de trabajadores incluyendo a los de la economía informal y el incremento impulsará los a contratos colectivos y los salarios profesionales, lo cual ha generado enorme satisfacción y entusiasmo en la población trabajadora; por lo que el 2020 será un año más prospero para la población.

El aumento del año pasado de un 15 por ciento mostró que  la malignidad de las alzas al mínimo era una argucia del Banco de México para atraer la inversión extranjera y una estrategia para subsidiar a las empresas mexicanas.

La austeridad ha significado el cierre de 8 a 9 mil plazas de la alta burocracia y el de diversos programas de gobierno, lo cual ha sido bien visto por los empresarios que se oponen al Estado obeso y gastador; por esto coinciden con un gobierno austero que disminuyó sus salarios, los lujos exagerados en mansiones, automóviles, helicópteros, aviones y toda clase de extravagancias en ropa de última moda para “La Gaviota” que se atrevía a modelar para las revistas internacionales; igualmente perseguir la corrupción y opacidad con la que operaban los neoliberales.

El programa contra la corrupción es la prioridad del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La Unidad de Inteligencia Financiera cuyo fin es coadyuvar en la prevención y combate a los delitos de operaciones con recursos de procedencia ilícita –lavado de dinero– y de financiamiento al terrorismo, ha avanzado con rapidez y eficacia por lo que de enero a diciembre de 2019 se logró bloquear 5 mil 23 millones de pesos e incautar 52 millones de dólares en bienes de delincuentes de cuello blanco o delincuencia organizada y corrupción política; entre ellos las factureras, el huachicol, el outsourcing ilegal, la estafa maestra, Odebrecht, detener a Juan Collado, algunos magistrados, Genaro García Luna y muchos otros.

El Presidente ha sabido lidiar con sus detractores y críticos. El periódico El Financiero, que no apapacha a AMLO, reveló que en su encuesta nacional, “¿A quién consideraría el hombre del año 2019?” López Obrador logró el nombramiento de hombre del año y la mujer del año fue Alexa Moreno que obtuvo el Premio Nacional de Deportes 2019.

Estamos en un proceso de transición y la mayor esperanza para este 2020 es alcanzar el crecimiento económico, avanzar en una mayor equidad en la distribución del ingreso, trabajar por la armonización y menor confrontación; así como consolidar el avance de la 4T, tú puedes cooperar. Feliz año 2020.

Rosa Esther Beltrán Enríquez
Horizonte ciudadano