Desde su ascensión al poder López Obrador proclamó una serie de apoyos económicos que su gobierno otorgaría a sectores de la población que sufrieran de pobreza, de empleo y a adultos mayores que no percibían ingresos, con el objeto de paliar su condición lastimosa y les fuera su vida menos necesitada. 

Desde luego que el objetivo no es solo el solventar las necesidades de los desposeídos que se basan en su nada creíble frase, primero los pobres, pues con el transcurso del tiempo esas ayudas no han llegado a sus destinatarios en forma general, pues cientos de personas no han sido recipiendarios de los beneficios desde hace meses. 

Investigando en la Secretaría del Bienestar de Coahuila vía telefónica, informan que si no han llegado esos soportes seguro que será en el siguiente bimestre y si no en el que sigue y así sucesivamente, pero que cuando lleguen no será retroactivo sino de ahí para adelante, por lo que los anteriores bimestres ya no serán pagados. 

Imagine usted cuantas personas y cuantos estados se encuentran en esa condición. El objetivo no es tanto en auxiliar a esas personas pertenecientes a las clases menesterosas, sino que esa población vulnerable engrose las filas de los que apoyarán a morena para que continúe en el poder. 

Solo que puede llegar el momento que el dinero que se emplea para ese segmento de la población sea insuficiente, pues solo en estos dos años que el señor López Obrador dirige, es un decir, a la nación se ha aumentado en diez millones de pobres, por lo que el egreso será cada vez mayor, dinero que les restará a los otros renglones para el desarrollo del país, por lo que los ingresos fiscales en gran porcentaje solo servirán para incentivar a la población en condiciones de pobreza y la economía sufrirá un estancamiento.

En estos dos años nuestra nación ha vivido en un surrealismo y que aunado a la pandemia la desesperación ha hecho presa a grandes grupos poblacionales que han sufrido por la pérdida de trabajo y sus consecuencias, y de su salud por el mal desempeño en la implementación de estrategias en la conducción para frenar el mal que nos aqueja y surta el menor daño posible. 

Una decisión que tomó el presidente con el fin de que se viera como una acción misericordiosa derivada de un gran corazón, fue que cuando una gran cantidad de vacunas contra el COVID-19 destinada a México, se enviara a países pobres para combatir el mal, nada más que de
igual forma en nuestro país también existen pobres que les hace falta el medicamento que podría detener la enfermedad. 

Ya no es posible que se estén tomando decisiones según el criterio muy personal del presidente en todas las áreas del servicio público, pues ya hemos visto que sus disposiciones a veces son tan contradictorias que denotan un mínimo coeficiente intelectual.

No es posible que no exista poder humano que lo haga desistir de tanta aberración que comete en el raquítico desempeño de sus labores al que nos lleva en un quehacer irreal que no avanza perdiéndonos por caminos turbulentos que cotidianamente sufrimos.

Proyectemos nuestra nación a cuatro años y pronostiquemos cual será nuestro crecimiento, seguiremos como un país emergente o como un país sumergido? nuestras relaciones con los Estados Unidos serán mediante una línea de cooperación muy limitada? pues recordemos que su resistencia a entablar una correspondencia con Biden fue tardía, consecuencia lógica de su simpatía con un Trump absolutista, radical, soberbio y supremacista blanco envuelto en una serie de problemas atroces que cometió y que los estadounidenses no aceptaron, y que ahora con Biden están dispuestos a ir sanando y regresar a ser la tierra de los libres y el hogar de los valientes, como reza la inspiración de los norteamericanos. 

Ya es tiempo que vivamos en la realidad, pues nos quieren hacer ver que vivimos en disneylandia cuando los números reales de crecimiento van a la baja y la pobreza en aumento. Ya tómese conciencia el pueblo está despierto. 

Se lo digo EN SERIO.

franciscoaguirreperales@gmail.com
@aguirreperalesf