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El 16 de marzo el presidente Donald Trump declaró el estado de emergencia, pero más vidas se habrían salvado de haberlo hecho el 2 o 9 de marzo.

Los epidemiólogos Britta K. Jewell y Nicholas P. Jewell explicaron que determinar el momento adecuado para establecer medidas de distanciamiento social es clave para prevenir muertes y controlar exitosamente un brote epidémico, pero puede convertirse en una decisión difícil por las consecuencias económicas y sociales.

Los estudios sobre el tema concluyen, en su mayoría, que iniciar temprano es más benéfico a hacerlo después. De acuerdo con sus cálculos, entre 90 y 50% de los fallecimientos en Estados Unidos se habrían prevenido si las políticas se hubieran establecido dos o hasta una semana antes.

El primer caso de coronavirus fue detectado el 20 de enero, pero no hubo víctimas mortales hasta el 29 de febrero, y el gobierno declaró estado de emergencia más de 14 días después. Para abril, ya es el país con mayor número de contagios (662,045) y muertes (54,703).

De acuerdo con un modelo creado por el Instituto de Métricas y Evaluación de Salud de la Universidad de Washington, al final de la pandemia en agosto habrán muerto 60 mil personas, pero ese número se habría reducido a 23 mil si el país hubiera declarado cuarentena el 9 de marzo o hasta 6 mil (2 de marzo). Además, no se estableció de manera uniforme, pues algunos estados iniciaron con los protocolos después, como Nueva York (22 de marzo), Mississippi y Florida (3 de abril).

Aunque ningún modelo es capaz de predecir al 100% cómo se comportará una epidemia, sí hay evidencia suficiente para concluir que tomar medidas restrictivas tempranamente será más efectivo para combatir el contagio, explicaron los epidemiólogos en una carta enviada a The New York Times.

Una prueba empírica fue el caso de Kentucky y Tennessee, que implementaron medidas con cinco días de diferencia (26 de marzo y 1 abril respectivamente). Kentucky ha registrado 2,435 casos y Tennessee tiene 6,375, de acuerdo con la Universidad Johns Hopkins. Esto quiere decir que aproximadamente 62% de los contagios pudieron haberse evitado.

Anthony Fauci, Director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, declaró que “podría decir lógicamente que si tuviera un proceso en curso y comenzara antes la mitigación, podría haber salvado vidas. Pero hubo un gran rechazo para cerrar las cosas en ese entonces”. También señaló que el país aún no cuenta con las capacidades necesarias para comenzar a reabrir la economía y describió al 1 de mayo como una fecha demasiado optimista.

Aunque el cierre de ciudades, suspensión de labores y resguardo de la población en casa no son una solución a la pandemia, sí brindan tiempo a los investigadores para encontrar una cura o desarrollar una vacuna. Ahora la discusión debería centrarse en cuándo será prudente reanudar actividades, pues hacerlo incluso una semana antes podría traer consecuencias devastadoras, afirmaron los expertos.