Un tema recurrente tanto en pláticas sociales como de investigación, de corrupción, de reportes periodísticos entre otros, es la deuda pública de nuestro estado. Me ha preocupado cómo la mayoría de los coahuilenses nos hemos quedado sólo en pláticas, comentarios, enojo y hartazgo, sobre este tema.

En documentos oficiales, abiertos a la ciudadanía por parte de dependencias de  Gobierno, como Secretaría de Finanzas, Auditoría Superior del Estado de Coahuila, Instituto Coahuilense de Acceso a la información Pública entre otras, cualquier ciudadano tiene derecho y puede obtener información respecto a la deuda.

Así se puede constatar que el Gobierno de Coahuila ha estado pagando mes con mes y la “megadeuda” sigue incrementándose. Según datos oficiales de la Secretaría de Finanzas (Sefin), el saldo al 31 de Diciembre del 2012, la deuda neta era de 35 mil 128 millones 431 mil pesos y a la fecha del 31 Mayo del 2018 es de 36 mil 81 millones 175 mil pesos, por lo tanto después de haber pagado durante seis años, la deuda incrementó en un 2.6 por ciento. La deuda pública bancaria directa de Coahuila, es con seis bancos acreedores: Multiva, Interacciones, Banorte, Bancomer, HSBC y Banobras, según la Sefin.

Sería interesante que en esta nueva reestructura se dieran a conocer de manera pormenorizada los lineamientos de la licitación para esta vez escoger las tasas más convenientes y que los pagos que se hagan puedan amortizar el capital.

¿Por cuántos años estaremos así? Según un análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) la deuda podría ser pagada en un término de 19.4 años si cada uno de los coahuilenses pagara 11 mil 937 pesos. Así mismo, la CIEP informa que Coahuila actualmente paga una de las tasas de interés más elevadas: 8.9 por ciento. 
¿Cómo un estado tan productivo, lleno de riquezas naturales y mano de obra calificada a nivel mundial, no prospera?

Gracias al nivel de endeudamiento y las altas tasas de interés que pagamos, dejando menos recursos disponibles para atender las demandas sociales, esto cala, duele y lo peor seguimos sólo en la queja perpetua.

Espero que los ciudadanos coahuilenses estemos más  atentos ante este tipo de prácticas, no dejemos que sólo unos cuántos decidan el futuro de la economía de nuestro estado, demos seguimiento y busquemos nuevas opciones para mejorar los controles de fiscalización del gasto público.

Hay una parte de la ciudadanía comprometida para conocer y saber de motivos, documentos, procedimientos y acciones relacionados con la deuda pública, según el Plan de Acción Local 2016-2017 de la Alianza para el Gobierno Abierto.

Elena Uribe Cantú
euribe@ccic.org.mx
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