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Voces de una generación preparada que no se asusta ante la llegada del republicano al poder

Hay un México digno que se levanta a las 5:30 de la mañana, que trabaja diez horas diarias, que se prepara, levanta la cabeza, paga sus impuestos y no asiste, como si fuera un velorio, a la toma de posesión de Donald Trump.

Es el México reconocido en el exterior, que gana becas y premios internacionales o que logra que la NASA fiche a un chico de 20 años formado en una universidad pública- la UNAM- para su programa aeroespacial. Un país que se parece más al del poeta López Méndez, que al que ha ocupado las portadas de todo el mundo esta semana por una matanza en Cancún, de jóvenes, y otra en Monterrey, de niños.

A la palabra “unidad”, la más repetida por el presidente Enrique Peña Nieto en su último discurso a la nación, los que no le temen a Trump repiten “organización”.

“Desde que nacimos en México siempre hemos vivido con crisis y hemos salido adelante. Esto no es peor a lo que vivimos en los 80 o con la devaluación del 94 y el miedo es lo peor que nos puede pasar” dice el arquitecto Mauricio Rocha, dos veces ganador de la bienal de arquitectura iberoamericana.

“La llegada de Trump será positiva porque nos ayudará a mirar más allá de EE. UU. Si el dólar sigue subiendo es el momento para descubrir que el exterior es muy amplio. Cada día descubro más gente queriendo vivir en la Ciudad de México y sumarse a una ciudad dinámica como lo fueron Barcelona, Berlín o Nueva York en otra época. El problema de Trump es, en realidad, el problema de EU.” añade Rocha, de 51 años, quien ha dado clase en las universidades de Harvard y Columbia.

Para Daniela Alatorre, programadora en el Festival de Morelia y jurado en el Festival de Palm Springs “hay una generación de mexicanos que ya no mira con la admiración sumisa del hermano mayor a EE. UU. Es una generación que habla idiomas y está bien preparada que no tiene miedo a competir” explica Alatorre, recién llegada de California.

Con el amor propio herido ante los continuos ataques de Trump, varios ayuntamientos del país han anunciado que no comprarán más vehículos de la marca Ford tras retirar sus inversiones.

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Sin embargo, el México que no se arruga ante la llegada de Trump, señala que “no hay ver EE. UU. como un ente único sino entender que nos enfrentamos a un país dividido. En la América blanca de Trump hay una ciudad como Nueva York donde se ve más cine en español que en ningún país latino” explica Alatorre.

Todos los días un millón de personas y 370.000 vehículos cruzan la frontera de México con EE. UU. Los mexicanos contribuyen con cerca del 8% del PIB del país vecino y 29 de los 50 estados que conforman EE. UU. tienen como primer o segundo socio comercial a México.

“La llegada de Trump no es el fin del mundo. Ningún presidente estadounidense nos ha hecho nunca favores” dice la chef Gabriela Cámara propietaria del exitoso restaurante Contramar de Ciudad de México, quien acaba de inaugurar otro más en San Francisco. “Estoy triste por EE. UU. pero no por México” añade.

Sin embargo, La toma de posesión de Trump es el epílogo a una semana descorazonadora que nada tiene que ver con el magnate. La madrugada del lunes un hombre abrió fuego en una discoteca de Cancún y mató a cinco personas. El martes aparecieron seis decapitados en Guerrero. El miércoles un chico de 15 años abrió fuego en su escuela contra sus compañeros. El jueves, tras la humillante fuga de una cárcel mexicana de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán en 2015, el narcotraficante más poderoso del mundo fue extraditado a EE. UU. Y, finalmente, hoy viernes, asume el poder el presidente que ha convertido el odio a México en su éxito electoral.

Dos semanas antes de llegar al poder y con sólo media decena de tuits, ha paralizado inversiones millonarias y ha impedido la creación de miles de puestos de trabajo con la amenaza de nuevos impuestos a las empresas que fabriquen al sur del río Bravo.

“Atravesamos un mal momento anímico, por todos los problemas que arrastramos, pero no podemos dejarnos atrapar por el miedo sino reaccionar y encontrar las respuestas en nosotros mismos” explica Ana Elena Mallete, curadora en galerías de Nueva York o Los Ángeles y organizadora del corredor cultura Roma-Condesa en la capital.

“Es la oportunidad de fortalecer el mercado interno de mirar a los creadores a los artistas y al producto mexicano que se hace con calidad y están en el mejor momento" añade. Hay que hacer eso que tanto le cuesta a México, abrise al resto de América Latina”.