Fotos: Especial
El festejo en el que todos quieren participar no tiene un origen seguro, pero fue en México donde se perfeccionó y cobró gran fuerza

El futbol es un espectáculo de pies a cabeza y en los 90 minutos que dura un partido existen fenómenos que quedan para siempre.

El Mundial de México 86 masificó un festejo que sigue vigente en la mayor parte de los estadios y en diferentes disciplinas.

Su nombre es “la ola” y al igual que las que se forman en el mar, se desliza por cada rincón de las tribunas de un estadio para apoyar a los 22 jugadores que se encuentran en un duelo en el terreno de juego.

El origen del fenómeno se atribuye a un partido de Hockey sobre Hielo en Canadá y otros afirman que inició en un partido entre los Atléticos de Oakland y los Yanquis de Nueva York. Sin embargo, en 1986, en el Estadio Universitario de Monterrey, casa de los Tigres y de una de las mejores aficiones de México y quizá del mundo, un sector del graderío comenzó a pararse, luego siguieron los demás y así hasta formar una ola que fue vista por millones de espectadores en todo el mundo.

Gracias a eso, en países como Inglaterra, España, entre otros, la llaman la “Ola mexicana” y comenzó a popularizarse gracias a la globalización del futbol en la década de los 90.

Para el Mundial de Italia 90, no había estadio que no intentara la ola a pesar de que México no asistió al evento por el problema de los “cachirules”.

En 1994, México regresó a una justa mundialista y la ola se hizo presente con más fuerza en los estadios.

La ola más grande jamás registrada ocurrió fuera de un Mundial. Sucedió en los Olímpicos de Sydney 2000, cuando 110 espectadores realizaron una ola doble reflexiva.

Luego de que se popularizara el fenómeno se hicieron estudios sobre la ola y de acuerdo a Tamás Vicsek de la Universidad de Eötvös Lorán de Budapest, Hungría, se necesitan unas cuantas personas para disparar la ola en todo el estadio y una vez comenzada, usualmente viaja para el lado derecho, menos en Australia que lo hacen al lado izquierdo.

También promediaron que la ola tiene aproximadamente 15 asientos de anchura sin importar el estadio donde se presente.

DATOS

110 mil aficionados formaron la ola más grande jamás registrada durante los Juegos Olímpicos de Sydney 2000.

‘La Ola mexicana’ cobró popularidad en el Mundial de 1986, pero se utiliza en todos los deportes.

La ola es toda una fiesta en las tribunas de cualquier estadio.