En este espacio he criticado hasta el cansancio el uso que le dan los políticos a las redes sociales; algunos las utilizan para emitir comunicados grises y aburridos, otros para hacer propaganda política hecha para espectaculares o simplemente las abandonan; en el mejor de los casos tienen a una empresa que les compra seguidores, que les ponen 10 tuits al día y que tienen una comunicación intrascendente. 

 Hace unos días Andrés Manuel López Obrador (un facebookero activo y un tuitero a cuenta gotas) decidió colocar un video de él persiguiendo una paloma, “¡Vaya estupidez!”, “¡Pinche loco!” así el tono de la mayoría de las reacciones. Mi balance es distinto, hizo algo cotidiano y sin explicación, la necesidad de comunicar algo común convierte al personaje en un cualquiera, no digo que sea cercano a la gente, que se humanice, simplemente derriba la barrera de lo solemne y acartonado (AMLO no lo necesita, pero lo reafirma).

Fue tal el nivel de desconcierto el ver a uno de los políticos más influyentes de los últimos veinte años en México persiguiendo una paloma que la periodista Denise Maerker, en su programa de radio con cobertura nacional le hizo la pregunta: Andrés Manuel, ¿qué estabas haciendo persiguiendo una paloma? Aquí su respuesta: Estábamos ahí en Guanajuato y estaban unas palomas. Me puse a observar a una paloma y César (su jefe de Comunicación Social) grabó el videíto.

Y se decidió subirlo. Y la vida no solo es lo rígido, lo material. Es también el entretenimiento, el observar las cosas. En ver lo que aparentemente simple ¿no?. Y son recuerdos. En mi casa había palomas, en Tepetitán. Esas palomas blancas, de todos colores, y era muy familiar, creo que en muchas casas de México y en las plazas. Creo que mucha gente tuvo que ver con eso. Y hasta en nuestros días los niños van a las plazas. Van a ver a las palomas. Fue todo eso básicamente […] Las redes sociales permiten eso. No hay que estar tan acartonados. Uno tiene que ser como es, buscar trasmitir lo que uno es: la autenticidad. 

Momento de nuestra política nacional difícil de olvidar, un político persiguiendo una paloma que no alcanza, que quede este texto como referencia, una anécdota más de un Andrés Manuel que se ha cansado de intentar llegar al poder y que en dos años será su tercera —y muchos dicen— última bala.

Algunas lecturas pintan el hecho como una metáfora de su carrera política, no es para tanto, la vida va dice Guillermo Ochoa, así una tarde en Guanajuato.