El Congreso del Estado, en los tiempos límites que marcó la federación para hacerlo, enmendó la plana de la Reforma Electoral, según lo alertó aquí Luis Carlos Plata en su cotizado espacio dominical. Fue votada unánimemente por todas las fuerzas políticas representadas. No hubo objeción ni reparo alguno. Como todas las Leyes de Coahuila ya se promueve como perfecta. En la práctica y operación apunta a un bipartidismo fuerte y recalcitrante ancilado en el PRI y el PAN. 

Todo perfecto y en su sitio. La enmienda, las modificaciones y la reforma al Código Electoral de Coahuila (Ley de medios de impugnación y al Código municipal) realizada por la LX Legislatura del Congreso de Coahuila (bajo la égida de José María Fraustro Siller “Súper Chemota”) se votaron por unanimidad. Eso habla maravillas de la capacidad de diálogo y gestión del líder, el priísta Fraustro Siller, pero habla negativamente de los partidos políticos que se consideran de oposición. 

No hubo duelos ni quebrantos al aprobar las modificaciones electorales a una Ley en Coahuila, que se presume de avanzada. En la práctica lo hemos visto una y otra vez: las leyes no se cumplen, se violan y pocos o nadie hace caso. Máxime cuando se habla de políticos en pugna. No hubo reparos fuertes, sólo tibios reclamos por parte del Partido de la Revolución Democrática, PANAL, PVEM, Partido Joven, Partido Primero Coahuila, Partido de la Revolución Coahuilense… Los pocos diputados y el dirigente del PAN se mostraron felices y “complacidos” con las enmiendas a la Ley (hoy abjuran de ello). Caray, ni ellos mismos se leen ni se entienden.  

Es decir, y de acuerdo con lo votado, Coahuila machaca un bipartidismo (PRI versus PAN) que sin tener líneas que lo corroboren, este escritor se atreve a decir que fue una decisión pactada o consensuada. A ellos conviene, no así al ciudadano que ve limitadas sus opciones de voto, la pluralidad de candidatos como señal y símbolo de democracia. Una democracia siempre juvenil, jamás madura. Parte de esta tesis la comparte el abogado Gerardo Blanco, catedrático de Derecho Electoral en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Coahuila, quien acepta platicar y clarificar los recovecos de estas enmiendas a la Ley. La charla se desarrolla apenas a días de que el abogado llegó de Toledo, España, a donde fue a cursar una “Especialidad en Derechos Constitucionales y Tutela de los Derechos Humanos” en la Universidad de Castilla, La Mancha, por espacio de un mes. 

Esquina-bajan
Al hablar de las modificaciones al Código Electoral de Coahuila, Gerardo Blanco Guerra pone el acento en las “claves” de la Ley, y deletrea que ésta se modificó de acuerdo a los estándares de conducta y seguimiento que se le está dando a este tipo de modificaciones en el País. En palabras mías, nada del otro mundo, pues. Estas claves fueron desmenuzadas por Blanco Guerra en la entrevista. Clarificó puntos, señaló una “redacción perniciosa” de algunos artículos que quedan poco claros (se van a interpretar a discreción de quien autoriza, dependiendo de quién solicite la aplicación de la Ley); llamó la atención de ciertos requisitos que volvieron a la palestra pública y, en fin, puso el acento donde debemos enfocarnos.  

Los giros, dardos envenenados y crítica que usted lea aquí en este díptico de hoy jueves y próximo lunes son responsabilidad mía. Igualmente los posibles yerros de argumentación que yo presento. El maestro Blanco Guerra aportó el dictamen legal; yo agrego, como siempre, la crítica (con mala leche), por supuesto. Iniciamos de nuevo: se enmendó y adicionó entonces (la Reforma a) el Código Electoral de Coahuila. Se amplió de cinco a siete libros. Una vez más, los partidos chicos o de poca representación pueden quedar fuera, sin registro. Se aumentó de 2 a 3% la votación necesaria en la urna el día de las elecciones para mantener el registro y sus prebendas. Es decir, el dinero que reciben para su “ejercicio democrático”.

Pongamos como ejemplo al llamado Partido Joven, el cual es como un coto familiar. Su dirigente estatal es Édgar Puente. Luis Alberto Barajas es su Presidente, su hermana Consuelo Barajas es la Secretaria de Finanzas y el hijo de Édgar Puente, Orlando Puente, es el Secretario General. El presupuesto de gasto este año (prerrogativas le nombran) es de un millón 895 mil 430 pesos. Para seguir disfrutando de esto, tienen que lograr en la urna el 3% de votos. Lo anterior sobre un padrón electoral vivo de 1,992,529 electores (claro, no todos votan. Por ejemplo, en la elección de 2011 para elegir Gobernador hubo una participación del 61.45 por ciento, una de las más altas). 

Letras minúsculas
¿Es conveniente que “Partidos” políticos así vivan o desaparezcan? ¿Contribuyen o no a la fortaleza de la democracia y pluralidad política?