Hace unos días el periodista Ciro Gómez Leyva entrevistó al líder de Morena, Andrés Manuel López Obrador. Le hizo una pregunta simple, la respuesta de López Obrador fue confusa y lamentable, no supo señalar la corrupción en el sexenio de Peña Nieto.

Ojalá la conversación hubiera sido así: 

Ciro Gómez Leyva: Un ejemplo de corrupción del Presidente Peña, uno, uno, de él.

Andrés Manuel López Obrador: Tu pregunta está mal formulada, Ciro, en ella queda expuesto el error de la lucha contra la corrupción en este país. No se trata de un ejemplo, se trata de un sistema corrompido. No me pidas un ejemplo, voltea a ver la realidad de este país, vayámonos con el caso más visible de los últimos meses, el del exgobernador de Veracruz, Javier Duarte y no me digas que el Presidente no tuvo nada que ver, porque mostrarías lo poco informado que estás y en realidad eres uno de los periodistas más importantes de este país. Pero, regresemos al caso Duarte, está bien documentado cómo a partir de la llegada del Presidente Enrique Peña Nieto a los Pinos, la deuda estatal creció de manera absurda, el estado se convirtió en la caja chica del PRI y hoy todos lo desconocen. Eso es parte de un sistema. De un grupo de amigos que robaron un estado, porque así actúa este régimen. 

No te gusta el ejemplo, ¿insistes en que no tiene nada que ver Peña Nieto? volteemos a ver el escándalo más grande de su sexenio, la famosa Casa Blanca, bien documentada por el periodista Rafael Cabrera la manera en la que un contratista y compadre del Presidente le “vendió” -y por supuesto caben las comillas- a la esposa del Presidente una casa de más de 80 millones de pesos. Si insistes en tu ceguera, está bien. 

Pero, Ciro, la corrupción también es omisión, también es la manera en la que el gobierno actúa ante señalamientos internacionales como Odebrecht, ni una sola palabra del Presidente ante un escándalo continental en el que ya se mencionó el nombre de uno de sus más cercanos: Emilio Lozoya. ¿Qué dijo el Presidente? Absolutamente nada. 

Otro ejemplo, Ciro, a mi parecer uno de los casos más graves del año, el Fiscal General detenido en Estados Unidos, hablo del Fiscal de Nayarit, una persona que entró a reuniones de alto nivel de seguridad, que en realidad era un líder criminal, acusado de meter más de 300 millones de dólares en droga. En Nayarit, el gobierno Federal combatía al crimen organizado dándole todo el poder a un fiscal estatal, ¿de verdad ni Osorio Chong, ni el Presidente sabían que al fiscal lo apodaban “el diablo”? Está bien, no lo sabían. ¿Qué ha dicho el Presidente Peña Nieto del fiscal detenido? ¿Acaso ha viajado a Nayarit a señalar, a decir que empieza una investigación para extirpar ese cáncer? No, Ciro, no ha hecho nada, eso también es corrupción. 

No me lo preguntaste, pero ¿crees que a mí me ha tocado la corrupción? Por supuesto que sí, y la tuve de cerca hace poco con el caso de Eva Cadena en Veracruz, era una candidata del partido que represento, tal vez me equivoqué al repartir culpas al inicio, pero después corregimos, pedimos que se investigara y la expulsamos del partido porque eso se hace cuando tienes la corrupción frente a ti. 

Por último, aplaudí el Sistema Nacional Anticorrupción, pero ha dejado mucho que desear la labor del Presidente con el opaco nombramiento de los magistrados en los últimos días y la manera en la que ambas Cámaras se han convertido en grandes piedras en el zapato de la transparencia. 

Así que cuando me pides “un ejemplo” no peques de inocente, no se trata de un ejemplo del Presidente, se trata de cinco años, quizás más, pero ya habrá tiempo para hablar de Calderón, donde Peña Nieto ha participado, ha sido testigo, ha permitido, y ha basado su presidencia en la corrupción. 

-Ojalá esta hubiera sido su respuesta-.

@jrisco