Recién cumplidos los 27 años de edad, en abril de 2005, renuncié a mi puesto de trabajo con el Jefe de la Oficina de la Presidencia de la República, y empecé a trabajar en Petróleos Mexicanos en el staff de la Dirección Corporativa de Administración, a cargo de Rosendo Villarreal Dávila. Por entonces, el gobierno de Fox entraba en un franco deterioro si lo comparamos con los anhelos y esperanzas que abrigaron los mexicanos.

Todo en mí se volvía queja y disgusto con el proceder del gobierno. El ingeniero Villarreal había sido mi primer jefe cuando fue Senador de la República por Coahuila, me dio mi primera oportunidad en de abril de 1996, cuando con dieciocho años cumplidos, era un joven coahuilense recién desempacado de Piedras Negras lleno de sueños e ilusiones.

Recuerdo muy bien ese año 2005, en lo personal me encaminaba al matrimonio, me casé en julio. El proceso de transición a la democracia estaba muy estancado y yo me afanaba en aprender y ampliar mis horizontes, diversificar mis saberes y conocer más allá de la política y su proceso democratizador en abstracto. Sobre ello había escrito mi tesis de maestría en 2003.

Aquella primavera de 2005 acaparó mi atención un libro en particular, The World is Flat, en español La tierra es Plana de Thomas L. Friedman. Catorce años después de aquella lectura, recuerdo que Friedman dividía los cambios que marcaron y conectaron al mundo en tres grandes etapas: El descubrimiento de América, la Revolución Industrial y la red global que irrumpió con internet y las tecnologías de información.

Este tercer cambio estuvo marcado por el derrumbe de estructuras, el contacto directo entre personas que anteriormente dependían de muchos intermediarios, tanto en el sector público como en el privado, todo lo cual aceleró los procesos y los resultados. El mundo empezó a moverse en relaciones directas y rápidas. Los embajadores quedaron reducidos a figuras simbólicas, a simples oficinas de representación. Un ejemplo de ello fue Colin Powell, el primer secretario de estado que se daba el lujo de “chatear” directamente con sus homólogos sin pasar por el engorro de redactar documentos, procesarlos, enviarlos, entregarlos y esperar respuesta.

Esto fue en 2005, estamos en 2019 y muchos siguen esperando que el progreso llegue del lado del Gobierno en cualquiera de sus niveles. Lamento decir que ese mundo ya se fue y no regresará. La política y la administración burocrática seguirán siendo negocio para unos cuantos, pero cada vez serán menos. Las tecnologías serán su verdugo.

Riquelme viajó a China, el hecho en sí es positivo, pero me genera dudas la agenda y el resultado. ¿A qué fue? ¿Con que objetivo? Por cierto, mientras Riquelme visitaba China, Greg Abott, Gobernador de Texas visitaba Japón. Por sus redes sociales los conoceréis, vea y compare: @GreggAbbott_TX @mrikelme.

A la luz de su cuenta de Twitter veo dos tipos de reuniones: políticas y económicas. Una de ellas parece un seminario de corte económico, la lectura de un discurso en español, (supongo que con traducción simultánea), frente a un público formado por empresarios. ¿Hablan inglés los alcaldes viajeros? Por fortuna, los chinos no escatiman en traductores al español. Ignoro si se acompañó de algún video que explicara de forma contundente, concisa y precisa, qué es y ofrece Coahuila, de lo contrario la pesadez de la traducción debió dormir a más de un empresario.

Las reuniones políticas hacen, sin duda, más sentido. La delegación estuvo formada sólo por políticos: el gobernador y cuatro alcaldes. En este sentido, los frutos de una visita de esta naturaleza se ven en el muy largo plazo, cuando los políticos que participaron ya no están en el poder. Nuestro antirreeleccionismo impide el seguimiento de esta clase de procesos frente a un sistema no democrático, o democrático “a lo chino”, como gustan llamarlo en China.

Conté cinco reuniones económicas en Twitter, dos de ellas con nutridos grupos de empresarios, no está mal. Pregunto: ¿Qué se les presentó? ¿Qué se les dijo? ¿Presentaron algún proyecto concreto para atraer inversiones? ¿Y los alcaldes que dijeron? ¿Se asociará Torreón en algún tema específico que vaya de la mano con su plan de desarrollo económico municipal a treinta, veinte o diez años? ¿Tendrán un plan de esa naturaleza? ¿Se consideraron las implicaciones ambientales de su promoción? ¿Se ofreció algo más que simple mano de obra barata? ¿Los documentos, se tradujeron al inglés o al mandarín? O de plano se ahorraron el trabajo y se proponen canalizar a los interesados a la página web de la Secretaría de Desarrollo Económico. Juzgue usted: http://www.setcoahuila.gob.mx/
Por lo visto el resultado a presumir consiste en un mega parque industrial que competirá con empresarios locales. Tres empresas prometieron darse una vuelta por el Estado y acuerdos de amistad que, no sabemos, quien habrá de darles seguimiento.

Por lo menos siete boletos de avión, supongo que en clase turista. Siete habitaciones de hotel, traslados, comidas y regalos de protocolo. Si hay resultados, el gasto es lo de menos, pero no parece clara la misión de la misión. Hoy, la tierra es plana, las comunicaciones están al alcance de todos, una conferencia en Skype es mucho más barata, se fijan objetivos, se madura y se da la estocada cuando sea necesario. Nuestra ventaja está en la geopolítica y el pleito Trump vs. China, creo que de no ser por eso, andaríamos dando palos de ciego.


Rebasando por la Derecha
Jesús Ramírez Rangel