La vacuna Moderna contra la COVID-19 se exhibe en una farmacia de Little Rock, Arkansas, el 8 de marzo de 2021./Rory Doyle/The New York Times
De los 25 millones de dosis de vacunas fabricadas en la UE que se exportaron entre el 1 de febrero y el 1 de marzo, más de 8 millones de dosis fueron para Reino Unido, mientras las farmacéuticas redujeron el suministro para el bloque de países. Entonces comenzó la crisis política

Matina Stevis-Gridneff

BRUSELAS — La Unión Europea exportó 25 millones de dosis de vacunas de coronavirus que se produjeron en su territorio el mes pasado a 31 países en todo el mundo. El Reino Unido y Canadá fueron los principales destinos, justo mientras las empresas farmacéuticas reducían de manera drástica el suministro para el bloque, por lo cual se frenaron los esfuerzos de vacunación y una crisis política se ha atizado en casa.

El bloque —cuyas 27 naciones son el hogar de 450 millones de personas— recibió críticas negativas la semana pasada, cuando Italia utilizó un mecanismo de control de exportaciones para bloquear un pequeño envío de vacunas a Australia. La medida fue tachada de proteccionista y contrasta con el mantra de la UE sobre el libre mercado y la solidaridad mundial frente a la pandemia.

El tema de la producción y exportación de vacunas también ha creado una disputa amargada entre la Unión Europea y el Reino Unido, una nación que acaba de salir del bloque, a raíz de las acusaciones de que la UE quiere privar al país de dosis de vacunas por despecho, en parte porque al Reino Unido le está yendo mucho mejor con la distribución de las inoculaciones.

Las tensiones culminaron en una disputa diplomática el miércoles, después de que un alto funcionario de la UE acusara a Estados Unidos y el Reino Unido de introducir una “prohibición total” de las exportaciones, acusación que el gobierno británico negó con vehemencia.

En la práctica, con prohibición o sin ella, el Reino Unido no está exportando las vacunas autorizadas para su uso en el país, y ha dicho que estaría dispuesto a dar las dosis sobrantes a la vecina Irlanda, aunque solo después de haber terminado con sus medidas de vacunación en el país.

Estados Unidos también ha estado reteniendo sus dosis, en parte a través de un mecanismo para tiempos de guerra conocido como la Ley de Producción de Defensa, que da al gobierno federal un mayor control sobre la producción industrial. El presidente Joe Biden prometió la semana pasada que a todos los adultos de Estados Unidos se les ofrecería al menos una dosis de la vacuna antes de mayo.

Pero cierta información que se ha hecho pública por primera vez, recabada en detallados documentos internos a los que tuvo acceso The New York Times, muestra que la Unión Europea, lejos de ser proteccionista, es en realidad una potencia exportadora de vacunas.

De los 25 millones de dosis de vacunas fabricadas en instalaciones de la UE que se exportaron entre el 1 de febrero (cuando entró en vigor el mecanismo de exportación) y el 1 de marzo, más de 8 millones de dosis fueron a parar al Reino Unido.

Y al tiempo que Estados Unidos se quedó con dosis para sí mismo, la Unión Europea envió 651 mil vacunas a Estados Unidos el mes pasado, además de producir vacunas para inmunizar a los vecinos de este país: el segundo mayor receptor de vacunas fabricadas por la UE fue Canadá, que recibió más de 3 millones de dosis el mes pasado, mientras que el cuarto fue México, que recibió casi 2,5 millones de dosis de vacunas producidas en el bloque.
En la actualidad, casi el 58 por ciento de los israelíes ha recibido al menos una dosis de la vacuna contra la COVID-19. En el Reino Unido, la cifra es del 33 por ciento, en Estados Unidos del 18 por ciento y en la UE del 6,5 por ciento, según datos recabados por OurWorldInData.

El año pasado, el bloque llevaba semanas de retraso, comparado con Estados Unidos y el Reino Unido, para cerrar acuerdos con las empresas farmacéuticas, pero de cualquier manera consiguió una amplia cartera de vacunas en condiciones favorables para sus Estados miembros. Esto les dio un acceso relativamente rápido a la inmunización que la mayoría de los integrantes no habría ni soñado si hubieran actuado solos.

Sin embargo, a las pocas semanas de comenzar su distribución, a finales de diciembre, el bloque empezó a sufrir varias crisis de suministro. Primero, Pfizer dijo que recortaría las entregas para mejorar sus instalaciones. Después, AstraZeneca comunicó al bloque que solo entregaría 31 millones de los 80 millones de dosis prometidos en el primer trimestre de este año.

Del mismo modo, Moderna, cuya vacuna también ha sido aprobada para su uso en el bloque, ha tenido algunos problemas de suministro. Muchos países de la UE también han tenido un mal desempeño al hacer llegar las vacunas disponibles a sus ciudadanos debido a una mala organización y logística.

El despliegue en el bloque ha sido tan deficiente que los Estados miembros se han visto tentados por ofertas de dosis adicionales en el mercado negro, y varios están recurriendo a vacunas no autorizadas, entre ellas la rusa Sputnik V, cuya aprobación en el bloque aún está en fase de revisión.

La esperanza de que estos problemas puedan aliviarse en el segundo trimestre de este año depende en gran medida de la recuperación del suministro de AstraZeneca y de un sólido plan de entrega de Johnson & Johnson, cuya vacuna contra la COVID-19 contará con la autorización del organismo regulador de la UE el jueves.

Sin embargo, existe la preocupación de que Johnson & Johnson también reduzca el suministro para la región, lo que provocó que el bloque solicitara al gobierno de Estados Unidos un préstamo de 10 millones de dosis. Funcionarios de Estados Unidos y de la Unión Europea dijeron que la solicitud había sido negada. c.2021 The New York Times Company

Trabajadores sanitarios tienen bajo observación a personas que acaban de recibir la vacuna contra la COVID-19 de Pfizer-BioNTech en una residencia de ancianos en Versalles, Francia, el viernes 12 de febrero de 2021. /Andrea Mantovani/The New York Times