La legendaria actriz ganadora del Oscar Sophia Loren no deja de sorprendernos a sus 86 años de edad puesto que desde el pasado fin de semana podemos verla de vuelta en una plataforma de streaming.

Esto porque es la protagonista de “La Vida Ante Sí” (“La vita devanti a sé”), filme dirigido por Edoardo Ponti, uno de sus hijos de su unión con el productor que la hizo la mayor estrella del cine italiano de su tiempo, Carlo Ponti, y que a pesar de tratarse del remake de una cinta que en su momento fue protagonizada por otra memorable ganadora del Oscar, en su caso la francesa Simone Signoret “Madame Rosa”, de Moshe Mizrahi, ganadora además de una estatuilla dorada a la Mejor Película Extranjera de 1977, brilla con luz propia en gran medida no solo por la conmovedora actuación de la señora Loren sino también del pequeño actor con quien comparte los créditos principales, el debutante Ibrahima Gueye.

“La Vida Ante Sí” cuenta la historia precisamente de Madame Rosa (la Loren), una mujer que después de sobrevivir a los campos de concentración de Auschwitz sobrevive en época actual en una población de la costa italiana cuidando niños que le asigna su buen amigo el doctor Coen (Renato Carpentieri), quien poco después de haber sufrido un robo durante su paso del mercado la sorprende con llevarle a un nuevo inquilino: un niño de 12 años de origen senegalés, Momo (Ibrahima Gueye), huérfano de padres y sobreviviendo en las calles, entre otras cosas, del robo, como el que le hizo a Madame Rosa en el mercado hasta que el doctor Coen lo descubrió y decide llevarlo a que le pida perdón.

La estrella italiana regreso al cine después de décadas de ausencia y de la mano de Netflix.

Sin embargo, a pesar de que Momo también devuelve las piezas que robó a Madame Rosa en el mercado, en un principio se resiste a tomarlo bajo la tutela por la natural desconfianza del primer encuentro, siendo convencida por la insistencia del doctor Coen, e iniciando con esta relación una etapa trascendental en la vida de ambos seres.

Contrario a lo que pudiera pensarse, “La vida ante sí” no es la primera colaboración de Sophia Loren como actriz protagónica con su hijo Edoardo, ya que hace casi dos décadas encabezó el elenco de su ópera prima como director que se tituló “Between Strangers”, del 2002, pero quizás como su segundo largometraje del 2011  que se trató de una comedia titulada “Coming and Going” fue que para su siguiente proyecto consideró ir más a lo seguro con un texto que garantizaba un material que no solo convencería a su madre a trabajar con él sino una historia que los pudiera hacer brillar a los dos.

Y lo logra, ya que el traslado no sólo a otro país europeo distinto a Francia, en una actualidad donde los personajes se mueven previo a la pandemia dentro de los problemas surgidos a partir de la migración, la discriminación por raza u orientación sexual, y en sí la adversidad hacia las personas más vulnerables, dan a “La vida ante sí” su propia identidad desde su primera secuencia donde aparece una mujer transgénero española llamada Lola (Abril Zamora, de la serie “Vis a vis”) a la última, donde como fondo musical se escucha una composición de la autoría de la compositora multinominada al Oscar Dianne Warren (“Me enamoré de un maniquí”; “Armageddon”) cantada por la también italiana Laura Pausini que al igual que las actuaciones de los protagonistas ya han comenzado a generar expectativas de Oscar.

“La Vida Ante Sí” cuenta la historia precisamente de Madame Rosa, una mujer que sobrevive a la guerra.

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