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El libro de Luciano Campos se presenta hoy en la FILC a las 19:00 horas en la Sala Manuel Acuña, será presentado por el autor, Quetzaly García y Alejandro Salas, periodistas de VANGUARDIA

Román ingresó en las filas del Ejército mexicano porque no le quedaba de otra, estando ahí le tocó ser parte de la Guerra contra el narco y en particular de una misión que le cambió la vida, ahora vuelve a casa, a un hogar que cambió tanto por el tiempo como por la violencia, siendo un hombre diferente que ha visto muchas cosas.

“El Paria Mexicano” es la segunda novela del periodista Luciano Campos que explora este episodio de la historia de México desde la perspectiva de los soldados y presenta el mundo gris en que ambas partes se ven obligadas a tomar decisiones difíciles.

“Es ficción, hay que aclararlo, porque he escrito libros de periodismo pero este no se trata de eso”, comentó el autor para VANGUARDIA, “Román es un muchacho veinteañero que no quería ser soldado y las circunstancias lo obligaron, vuelve a casa y no sabe qué hacer con su vida, de ahí que sea un paria”.

“No es este tipo de narcoliteratura”, aclaró, “no es literatura oportunista porque la pensé antes de que saliera la crisis de inseguridad aquí en México. De hecho en esta novela aunque trata el tema del narco, no se menciona ningún nombre”.

El libro aborda la historia desde dos líneas temporales diferentes. En una se sigue la acción de la última misión que Román realizó para el Ejército y en otra lo que pasa cuando vuelve a casa, cómo encuentra su hogar, su familia, las secuelas que la violencia dejó en él y en todos y cómo se siente al respecto.

“Decidí tener estas dos líneas por una cuestión estilística”, comentó Luciano, “a mí me gusta mover al lector, que no se quede pasivo, que se involucre en lo que uno está escribiendo y de esta forma el lector puede ir siguiendo la acción de manera más dinámica”.

“Todo está en retrospectiva, no hay presente, todo es pasado. Para que vayas descubriendo cómo se forma el drama”, agregó.

Explicó que aunque se trata de una obra de ficción, su oficio periodístico alimentó la obra con noticias, experiencias y testimonios que lo ayudaron a conformar esta historia.

“Hablé con gente de las fuerzas armadas, de la seguridad, para poder ser más preciso y espero que haya dado resultado”.

Tras un año de trabajo en el Centro de Escritores de Nuevo León en 2011 no publicó este texto sino hasta este año, y explicó que dedicó todo ese tiempo a seguir tallereándolo y puliéndolo.

“Tienes que tener un férreo control de lo que escribes, porque si no te colapsa, se te sale de control, pierdes la verosimilitud, el hilo, temporal y narrativo y un error en este tipo de textos es fatal para la credibilidad del lector”, comentó.