Especial

Aunque usted no lo crea, mañana 8 de marzo también es “Día de la Mujer”. Ahora toca el “Internacional” y con toda seguridad en algunas semanas se celebrará el “Nacional”, luego festejaremos el “Día Mundial” después el “mexicano” y tras de ellos el “Estatal”, y hasta en una de esas el “Municipal”. ¿Pero han servido de algo celebrar estos días dedicados a la protección de los derechos de la mujer? La respuesta es simple: No.

La brutal desigualdad y la realidad de violencia persiste en sus vidas. Pero como dicen los clásicos, empecemos desde el principio; desde la denominación que la ciencia da a los seres humanos, “Homo Sapiens”, que tiene una gran carga sexista, ya que “Homo” significa hombre.

Luego vayamos al centro de nuestra actual civilización para darnos cuenta que el Dios de cada una de las religiones es una figura masculina. ¿No me cree?, veamos pues. Para judíos y cristianos ese dios es Yahveh o Jehová, en el islam es Alá, para los hinduistas es Shiva y el budismo tiene a Siddhartha Gautama o Buda, como muchos lo conocen. Todos son figuras masculinas.

Pero aquí en temas más locales, el catolicismo, la principal religión en México, trata a las mujeres como seres humanos de segunda, como personas inferiores. Esto es gracias al “sagrado” derecho canónico que prohíbe a las mujeres oficiar misa o tener puestos directivos. Estamos pues ante el conflicto más antiguo y de mayor duración en la historia de la humanidad. Una disputa que lleva alrededor de 200 mil años y que ha ganado siempre el hombre. Una guerra que inició desde su aparición en la tierra.

Pero a pesar que la carga en contra de las mujeres ha sido brutal, aún hay quienes ponen en duda movimientos como “El nueve nadie se mueve”, donde el próximo lunes 9 de marzo con un paro nacional se pretende visualizar la violencia masculina contra las mujeres. Claro que como el México misógino, sexista y violento que somos, se han desatado cualquier cantidad de ataques a este movimiento, los mismos ataques que reciben las mujeres todos los días en cada actividad de su vida, en especial en su integridad física. Hombres y mujeres argumentando que mueren muchos más hombres que mujeres y que los casos de feminicidios palidecen ante los miles de hombres que todos los años son asesinados en México... por el hombre.

Así es, los hombres matan mujeres y hombres. Los hombres violan mujeres, niñas, niños y hombres. Los hombres acosan y hostigan en el trabajo y casa a mujeres… y hombres.

Si no me cree, le dejo algunos datos aterradores que usted puede encontrar en la “Encuesta Nacional sobre Dinámica de las Relaciones en los Hogares” del Inegi. Respecto a la Violencia intrafamiliar, 76 por ciento de las víctimas son mujeres; del abuso sexual, 75 por ciento de las víctimas son mujeres; del hostigamiento sexual, 80 por ciento de las víctimas son mujeres; de la violación sexual, 80 por ciento de las víctimas son mujeres.

Así que si usted es mujer y está leyendo esto, tiene una alta probabilidad de sufrir o haber sufrido violencia física o sexual en su vida. Pero si usted es hombre y también lee esto, su madre, hermana, esposa, hija, sobrina o amiga tienen las mismas posibilidades.

Han pasado milenios y los hombres, sabedores de que poseemos el monopolio del poder y la violencia en contra de ellas. Que partiendo de que si las mujeres no pueden estar seguras en sus propias casas, entonces no se puede esperar que se sienta segura en ninguna parte. Que ninguna “política pública transversal” o de “empoderamiento”, ni ninguna ley o burocracia creada en forma exprofesa para prevenir y combatir esta violencia han servido.

En resumen, yo le pido que en medio de esta misoginia, inequidad, acoso, violencia, autoritarismo y desigualdad no me salga hoy con que celebremos por todo lo alto el “Día Internacional de la Mujer”, porque hoy mismo, este mismo día, cientos de miles de mujeres en el mundo, aquí en México y para ser más específicos muy cerca de usted, serán violentadas y acosadas sexualmente y sentirán el menosprecio y poder del hombre. Y aunque la violencia y la inequidad no tienen una raza, clase, religión o nacionalidad, sí podemos asegurar que tienen género: el masculino.

@marcosduranf