El crecimiento desordenado de las ciudades y la carencia de mecanismos eficaces de control del desarrollo urbano, nos insta a promover la proyección ordenada de las ciudades mexicanas, tomando como ejes rectores la integralidad y la sustentabilidad. Esta idea me remite al desarrollo de la ciudad de Torreón, Coahuila. Esta población, en su origen, tuvo una planificación que se puede observar entre el Periférico López Sánchez y los bulevares Revolución e Independencia. Después el desarrollo de la misma ha obedecido más a los intereses de los promotores de vivienda, que en muchos casos no se ajustan a la demanda de una ciudad moderna, con miras al futuro. Las colonias “cerradas” en cierta medida contribuyen al desorden vial.

Hace unos días tuve oportunidad de leer el trabajo de investigación “Análisis de la vivienda de interés social desde lo sustentable, lo tecnológico y lo social” de los investigadores Espuna Mújica, Sánchez Medrano, Gómez de León, Molar Orozco, Roux Gutiérrez, Velázquez Lozano, Vázquez Jiménez, Acevedo Alemán, Bruno, Pérez Trujillo y López Saucedo, la mayoría de la UA de C. Ellos abordan en el texto que las viviendas de interés social en el País enfrentan una arquitectura habitacional que no se adecúa a las condicionantes climáticas y al entorno natural donde están construidas. Estas viviendas no están diseñadas, como lo señalan los autores del libro, para  evitar el asoleamiento en climas cálidos o propiciarlo en sitios templados; las viviendas se calientan en verano y se enfrían en invierno. 

Reconocen que las desarrolladoras de vivienda saldaron la necesidad de una gran cantidad de derechohabientes de este tipo de organismos, pero no podemos dejar de reconocer que los hogares actuales de interés social, debido a su reducido costo, presentan dimensiones mínimas habitables, por lo que muchas de ellas se abandonaron por causas diversas. Esto demanda nuevos criterios de diseño de las casas, privilegiando los espacios internos, así como su orientación.

Señalan que ya no es factible desarrollar o proponer un proyecto de vivienda de interés social ajeno a las situaciones económicas, ambientales y ecológicas que afectan al País y al mundo. Hay que generar políticas que promuevan la construcción de nuevos asentamientos que respeten el medio natural, para evitar que los nuevos desarrollos urbanos depreden el entorno, y destruyan en muchos de los casos la flora nativa. Complementario a lo anterior se requiere impulsar una cultura para disminuir el consumo de energía y la consecuente agresión al medio físico.

Proponen también estudiar los conceptos habitacionales que surgieron en determinada época, observándolos desde una óptica histórica, teórica y constructiva, para definir si esas viviendas se pudieron adecuar al contexto y, en su caso, retomar las más apropiadas al desarrollo sustentable.

En la actualidad, su majestad el coche ha transformado la configuración de las áreas urbanas. Hoy lo que se requiere es crear espacios mixtos en los que haya variedad de roles: lugares para vivir, que permita que jueguen los niños, áreas de compra, para caminar, montar en bicicletas y  también para estacionarse y conducir. El tráfico urbano destruye el sentido comunitario de la calle.  Aunque cada vez se utilizan más tecnologías ahorradoras de energía en las viviendas en México, éstas son de un alto costo por ser tecnología extranjera: los calentadores solares, las celdas fotovoltáicas, los aerogeneradores, los equipos de reciclaje de aguas negras y grises, la reutilización de aguas pluviales, los focos LED.

Como indican los autores: “La etapa de la industrialización de la vivienda, donde se pondera el volumen de unidades construidas y el costo económico, deja en un segundo término, lo climático y los aspectos culturales que identifican a los diferentes tipos de vivienda”. En suma, como la construcción de la vivienda depende en gran medida de las fuerzas del mercado y de las políticas de las fuentes de financiamiento, se hace a un lado lograr bienestar físico y psicológico al diseñar y construir cualquier espacio habitacional. Este texto es un gran esfuerzo de los investigadores para que hagamos conciencia de que necesitamos retomar modelos integrales y sustentables en beneficio de la sociedad.

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