Las Áreas Naturales Protegidas son el instrumento de política ambiental con mayor definición jurídica para la conservación de la biodiversidad. Se crean mediante un decreto presidencial o gubernamental.

La decisión de declarar a la ex Hacienda de Guadalupe como Zona Protegida y Sitio Histórico, por parte del Gobierno del estado, es un dictamen acertado dada la importancia histórica que la finca representa para Coahuila e incluso para el País como parte de la historia de la Revolución de 1910.

Sabemos que el Instituto Nacional de Antropología e Historia lo designó también como Monumento Histórico. Por interés personal, hace años un grupo de colegas de las ciencias sociales acudimos al lugar, fue decepcionante ver el estado en el que se encontraba entonces el casco de la Hacienda, ruinas y suciedad, refugio de animales y basura, eso a pesar de que hasta los años setenta, cada año el 26 de marzo, el propio presidente de la República a la cabeza y amplios contingentes de Coahuila acudían a conmemorar la gesta heroica de la firma del que se pactó como Plan de Guadalupe por parte del Ejército Constitucionalista. Sin duda, imprimirle dignidad requerirá gran esfuerzo creativo y económico.

Cuando se inició la época de los gobiernos neoliberales, la conmemoración comenzó a decaer hasta que fue olvidada, pese a ser un hecho histórico de nuestro ser nacional; el propósito fundamental del Plan era devolver la legalidad constitucional a la Presidencia de la República y la democracia, deponiendo al usurpador Victoriano Huerta, asesino del legítimo presidente Madero, y del también ilustre vicepresidente, José María Pino Suárez.

Las Áreas o Zonas Protegidas de Coahuila son al menos 10, pero la protección es precaria. Maderas del Carmen que es una de ellas, cuenta con una serie de ecosistemas únicos, un punto fronterizo que posee bosques de coníferas y encinos de los que proviene su nombre, ahí vive el venado cola blanca, el borrego cimarrón y el berrendo, especies que estuvieron en peligro de extinción. Maderas colinda con el municipio de Ocampo, también Área Protegida y zona desértica que con el Cañón de Santa Elena forman el corredor biológico del río Bravo.

Otra Área Protegida particularmente importante es la del Valle de Cuatro Ciénegas, conocido internacionalmente y del que mucho hemos publicado en estas páginas por sus especies endémicas únicas del planeta, pero en constante peligro por la depredación que gravita sobre ella.

El Parque Nacional los Novillos, cercano a Ciudad Acuña, en 1940 fue decretado por el presidente Lázaro Cárdenas como Área Protegida para preservarlo como zona turística, es una reserva biológica formada por un hermoso bosque de nogales y encinos.

La Cuenca Alimentadora del Distrito Nacional de Riego 004 Don Martín es una más de las zonas protegidas de Coahuila, siendo de las reservas más extensas dentro del noreste de México, y que pertenece a la provincia fisiográfica “Grandes Llanuras de Norteamérica”, una región muy estudiada por los botánicos y ecólogos.

La Reserva de la Biosfera de Mapimí localizada dentro del Bolsón de Mapimí comprendida en los estados de Durango, Chihuahua y Coahuila.

Hay además dos decretos de Áreas Naturales Protegidas que resguardan la Sierra de Zapalinamé, tremendamente depredada por los incendios constantes.

El municipio de Torreón cuenta con una reserva ecológica llamada Cañón y Sierra de Jimulco, declarada como tal en el 2003 por el Ayuntamiento de Torreón. En las márgenes del río, las que tienen el ecosistema “bosque de galería”, se encuentra el árbol más simbólico para nuestro País: el sabino o ahuehuete, el cual es de gran tamaño y belleza.

Como podemos ver, la biodiversidad coahuilense es grande, lo que falta es monitoreo organizado para su preservación.


Rosa Esther Beltrán Enríquez
Horizonte ciudadano