Las urnas hablaron y las principales tendencias para lograr la mayoría de las diputaciones federales computadas hasta el domingo rondando la media noche, encausaban a los candidatos unidos de los partidos PRI, PAN Y PRD a obtener una mayoría calificada cuya conformación en la Cámara Baja impedía facilitar que las reformas a la Constitución General de la República que enviara el Ejecutivo federal prosperaran, a pesar de la hegemonía aplastante de un gobierno autócrata en donde los legisladores de Morena han sido seguidores en forma por demás sumisa a López Obrador, que debe poner sus barbas a remojar en cuanto a la revocación del cargo y a su propia sucesión, pues su poder omnímodo se fue.

Por lo que se refiere a la candidatura para la Presidencia de Saltillo, ahí fueron muy claras las preferencias electorales para Chema Fraustro, ya que los votantes en un análisis serio vieron que la trayectoria del candidato tricolor ha sido de trabajo y resultados que ha favorecido a las áreas en donde ha laborado, por lo que se espera otro periodo más de progreso en una posición que lleve a Saltillo a seguir ostentando ser una capital de primera en el ámbito nacional.

Para el resto de Coahuila la mayoría de los municipios fueron para el PRI con 25 triunfos, 8 para Morena, 4 del PAN y 1 del Verde, que siguen posicionando al estado como una entidad semipriista, que contribuye a establecer un equilibrio democrático que ayuda a una correlación de fuerzas beneficiando a la población, pues el desarrollo de los programas sociales encontrará apoyo en los diferentes estratos de sus ciudades, no sólo en los del partido dominante.

Esperemos el resultado oficial, judicializado o no, y una vez agotado el tiempo exijamos a los ganadores que cumplan con su trabajo técnicamente bien hecho, políticamente viable, operable desde sus puestos, de lo contrario demandárselos con la fuerza de la ley, como dirán cuando tomen posesión.

A partir de ahora mismo todo el dispositivo político debe estar bien aceitado y echar andar la máquina en el que el Gobernador tiene asido el botón de arranque, y accionarlo en el momento oportuno para ir visualizando el camino espantando lo nebuloso, hasta dar con el candidato que lo sucederá en el año 2023 en la gubernatura.

Los números derivados de los resultados de las pasadas elecciones correspondientes al PRI, constituyeron un avance que no se le regatea al Gobernador, pues la conducción de la estrategia política le cuadró y se pudo rescatar la ciudad de Torreón cuyo éxito será recordado, pero sin menospreciar la contribución que para tal fin entregó el PAN, cuya influencia electoral y la carencia de figuras con peso político se perdieron para la contienda.

Hace aproximadamente un año le hice el comentario de que Chema Fraustro sería un candidato ganador a la Presidencia Municipal de Saltillo, lo que ya sucedió. De igual manera me atreví a decir que Manolo Jiménez sería un excelente jugador para la gubernatura, y ahora reflexiono que la sucesión gubernamental se dará en base a un triunvirato cojo, pues uno de ellos no representa más que una experiencia frívola carente de capacidad, y que de esa terna, considero que nuestro alcalde capitalino sería el que llevara la delantera, mientras los otros dos esperarían otra oportunidad. Aguardemos los tiempos.

La fuerza política adosada a personajes nativos no es la misma en cada municipio del estado, pues cada uno tiene fortalezas y debilidades, por lo que para tomar la decisión de elegir, por ejemplo, al pretendiente a Gobernador, deben tomarse en cuenta posibilidades de afianzamientos políticos exitosos, que el pretendiente observe cualidades profesionales, experiencia, honestidad, eficiencia, poseer un nivel de acción que al convertirse en candidato vaya conociendo las inquietudes y anhelos de la ciudadanía que pretenda gobernar y posea la habilidad de responder a los problemas. Creo que sí existen con esas cualidades, ahora mismo lo tenemos cerca. Aquí.

Se lo digo EN SERIO.

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