Asombra la fuerza que tiene el ser humano. Vive por la energía que encendida desde antes de nacer o por la vitalidad escondida que lo alimenta de la energía que requiere no solo para sobrevivir y vivir, sino para crecer y resistir, para arriesgarse a buscar nuevos horizontes, soñados pero desconocidos.

Asombran la energía de los soldados de todos los siglos que lucharon contra sus miedos y sus heridas, las madres de todos los milenios que vivieron en la sumisión, en la tragedia de las desposeídas y sin embargo amamantaron la esperanza de vivir y correr, de traspasar los muros de las miserias humanas, las amenazas de la enfermedad y de la esclavitud.

Las historias de los hombres y mujeres de todos los continentes y de todos los siglos, son historias de heroísmos impulsados por una inconsciente energía de esperanza en medio de un fúnebre y sonoro concierto de  tragedias, traiciones, falsedades instituidas por la codicia, la rivalidad y el odio.

Así ha sido la historia del hombre universal cuya energía no se ha agotado al vivir entre colonizadores y colonizados, conquistadores y derrotados, espigas generosas y cizañas venenosas que no han vencido la energía de la esperanza. La miseria de los harapos conserva la energía suficiente para no sucumbir de hambre o de frío. La soledad y la marginación no agotan sus reservas vitales. La persecución y la inseguridad los convierte en nómadas y migrantes que a veces caminan y a veces arrastran  los pies con la energía que les da la esperanza de vivir como sea, en cualquier condición por más humillante e indigna que sea…lo importante es seguir viviendo.

El México actual no ha sido la excepción a la tragedia de la mentira, la maldad, el cinismo, la explotación, la sonrisa complaciente y corrupta que ha invertido su energía en cultivar la cizaña que destruye los trigales de la educación, de la salud, de la cultura que eleva su espíritu. No son las ideologías que cambian de maquillaje, ni los ni las administraciones públicas, sociales o religiosas sumisas al poder y a las conveniencias inmediatas.

Es la traición a lo trascendente del hombre: la verdad y la bondad. La promoción de “nada es verdad o mentira”, todo es confusión,  contradicción sistemática, alegatos sin argumentos, evidencias diluidas con anécdotas, con frases convertidas en nuevos dogmas, en metáforas y cuentos que  sustituyen a la realidad o sea la verdad.

Sin embargo, aún  en este contexto de incertidumbre, asombra la energía vital de nuestra gente. La inseguridad y el crimen no le han robado la esperanza. El escenario político y sus personajes, no han sustituido el esfuerzo cotidiano de sol a sol. El cinismo no ha borrado la sonrisa y el canto: embajadores anónimos de su energía. El 2020 no solo trae la amenaza vivida, sino la esperanza de vivir y florecer en medio de la cizaña, y conserva la verdad y la bondad tan secular en nuestro pueblo. En el 2020 permanece la energía cada vez más ciudadana.