La Secretaría de Economía había celebrado, el domingo anterior, el acuerdo alcanzado entre la iniciativa privada mexicana y el BID-Invest, mismo que ayer fue descalificado por el Presidente. (Imagen: tomada de Twitter)
Difícil -acaso imposible- de comprender es la virulencia con la cual el Presidente de la República se lanzó ayer en contra de la negociación lograda entre la iniciativa privada mexicana y el BID-Invest para apoyar a las empresa que en México generan el 42 por ciento del PIB y más del 75 por ciento de los empleos formales. Sobre todo, porque se trata de un acuerdo avalado por la SHCP

Cada vez resulta más difícil entender el discurso del presidente López Obrador, pues se trata de uno colonizado por las contradicciones y por mensajes -velados y explícitos- que lejos de infundir confianza y promover la unidad abonan a la insana polarización del país.

La persistencia del mandatario en esta conducta resulta aún más incomprensible en medio de una situación como la actual, en la que cientos de miles de puestos de trabajo formales se encuentran en riesgo, no solamente de perderse, sino de convertirse en imposibles de recuperar.

La más reciente muestra de este discurso incomprensible ocurrió ayer, cuando a pregunta de una reportera, relativa a la línea de crédito negociada entre los empresarios mexicanos y el Banco BID-Invest, respondió con un exabrupto:

“…no me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes. Si ya no es como antes: antes el poder económico y el poder político eran lo mismo, se alimentaban, se nutrían mutuamente; ahora ya no…”, dijo el Presidente, quien no se limitó a quejarse de “los modos” del empresariado, sino que fue mucho más allá.

“Entonces, ver todo esto es protegernos como nación. Además, no dar ninguna oportunidad a la corrupción, porque todo esto lleva a acompañar, esa política neoliberal siempre se hace acompañar de la corrupción”, agregó, exprersando una idea que constituye una acusación gratuita en contra de un acuerdo que ni siquiera se ha llevado a la práctica.

Para abonar al desconcierto que causa la posición del Presidente es necesario señalar que apenas el día anterior, dos integrantes de su gabinete, la Secretaria de Economía y el titular de la Cancillería, habían celebrado el acuerdo a través de sus respectivas cuentas de Twitter.

...no me gusta mucho el modito de que se pongan de acuerdo y quieran imponernos sus planes. Si ya no es como antes: antes el poder económico y el poder político eran lo mismo, se alimentaban, se nutrían mutuamente; ahora ya no..."
Andrés Manuel López Obrador

“El @BIDInvest, el Consejo Mexicano de Negocios @soyccmx y la Secretaría de @Hacienda_Mexico anuncian créditos para brindar apoyo a #PYMES”, se publicó en la cuenta oficial de la Secretaría de Economía, acompañando el comunicado conjunto emitido por el BID y el CMN.

¿Por qué, si la propia Secretaría de Hacienda de su Gobierno ha avalado el acuerdo y los integrantes de su gabinete lo festejan en público, el Presidente sale a descalificar la iniciativa con tal virulencia?

Resulta inexplicable que López Obrador adopte una posición de esta naturaleza frente a una propuesta que, incluso, podría no requerir de la intervención gubernamental -algo que no termina de quedar claro-, si hacemos caso a lo que dijo este domingo su Secretaria de Economía.

¿Qué necesidad hay de lanzarse en contra de los empresarios del país que están tratando de salvar puestos de trabajo, indispensables para lograr la reactivación económica cuando superemos la crisis sanitaria? ¿Qué necesidad hay de tensar a tal grado las relaciones con el sector privado?

Es muy difícil responder a las preguntas anteriores, pero sin duda en un momento como el que atravesamos, lo que se esperaría de un estadista es una posición de mayor estatura y no la respuesta cargada de prejuicios que hoy se dio a los empresarios desde el atril presidencial.