El 1 de diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador se encontró con un México roto: con 40 mil muertos anuales y casi 50 mil desaparecidos. La promesa de pacificar al país y cambiar balazos por abrazos le ayudó a ganar las elecciones presidenciales. Pero la realidad rima peor y la violencia alcanza cifras históricas

"Los cárteles de la droga controlan grandes tramos de territorio mexicano y la Ciudad de México con mucha frecuencia se ve abrumada por el poder de fuego y el dinero" proveniente del crimen. Así arranca un duro editorial titulado "La Cartelización de México", publicado en el sitio en línea del diario estadounidense The Wall Street Journal y donde califica de "rendición" la estrategia antinarco del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

El 1 de diciembre de 2018, Andrés Manuel López Obrador se encontró con un México roto: con 40 mil muertos anuales y casi 50 mil desaparecidos. La promesa de pacificar al país y cambiar balazos por abrazos le ayudó a ganar las elecciones presidenciales. Pero la realidad rima peor y la violencia alcanza cifras históricas.

Con más de 100 muertos diarios, México vive uno de los episodios más violentos de la historia, situación que el mandatario mexicano atribuye a la descomposición social heredada de gobiernos anteriores.

Sus primeros 11 meses, sin embargo, han sido un rosario de desaciertos sobre un asunto que mantiene bajo el terror a zonas del país.

La ofensiva militarizada de México contra los cárteles comenzó en 2006 con el expresidente Felipe Calderón, y continuó con su sucesor, Enrique Peña Nieto.

López Obrador, de centroizquierda, rechazó este enfoque. En su lugar creó la Guardia Nacional y dijo que la forma de combatir la delincuencia en el país era con programas de trabajo y oportunidades para los jóvenes.

Y se aferró a su posición tras la masacre de los Lebarón, rechazando los pedidos de Trump, entre otros, para enfrentarse a la organizaciones delictivas.

"Declaramos la guerra y no funcionó”, dijo López Obrador el martes refiriéndose a la política de sus predecesores. “Esa no es una opción”.

Ni siquiera dio marcha atrás cuando el cártel de Sinaloa humilló al ejército el 17 de octubre, cuando los soldados se vieron obligados a dejar libre al hijo del narcotraficante Joaquín "El Chapo" Guzmán para evitar un mayor derramamiento de sangre luego de que pistoleros de la banda lanzaron un contraataque en la ciudad de Culiacán.

Según los analistas, los cárteles recibieron entonces el mensaje de que pueden enfrentarse a las autoridades. Tras el incidente de Culiacán, un oficial en la ciudad fronteriza de Nogales, en Sonora, reportó que la policía detuvo un auto lleno de sospechosos armados que dijeron a los agentes que retrocediesen o harían “lo que hicieron en Culiacán”.

El exfiscal antidroga Samuel González señaló que "tarde o temprano va a haber un ajuste en la estrategia de seguridad del gobierno”.

"No es que el gobierno haya declarado la guerra al crimen organizado, sino que los narcotraficantes han declarado la guerra al Estado”, añadió González. “Y ante esta situación, el gobierno tiene que responder con proporcionalidad en el uso de la fuerza y en legítima defensa”.

Aunque el presidente se mantiene firme, respaldado por un alto índice de aprobación en las encuestas, los ataques violentos siguen sucediéndose.

Las cinco entidades que registran en 2019 las tasa más altas de homicidios dolosos son Colima con 63.40 carpetas por dicho delito, por cada cien mil personas; le sigue Baja California con una tasa de 55.33 casos; en tercer sitio se ubica Chihuahua con un registro de 43.42; en cuarto Morelos con 33.77, mientras que al quinto puesto llega Guanajuato con una tasa de 32.52 homicidios.

Respecto a los feminicidios el primer sitio en incidencia lo registra Veracruz con una tasa de 3.21 denuncias por cada cien mil mujeres, seguido de Morelos con 2.59; Sinaloa con 2.03; Nuevo León con 1.92; y Sonora en quinto puesto con una tasa de 1.83 feminicidios por cada cien mil mujeres.

Aquí un recuento de las masacres que han ocurrido en 2019:

Masacre de los Lebarón

Hubo una época en la que la violencia de la guerra de México contra el narcotráfico, entre 2006 y 2012, conmocionó a los estadounidenses, pero apenas les afectó. En esta ocasión, como en todo lo demás en el renovado conflicto del país con los cárteles, es peor.

El asesinato de tres mujeres estadounidenses y seis de sus hijos, algunos de ellos bebés, el lunes en el estado de Sonora dejó en evidencia la vieja creencia de que los cárteles del narcotráfico evitarían matar a extranjeros, mujeres o niños. Pero no fue ni la primera ni la única vez.

Los niños pasan a ser víctimas con una frecuencia escalofriante mientras las reglas no escritas de la guerra contra el narco parecen desvanecerse. En agosto, pistoleros entraron a una casa de Ciudad Juárez, territorio del cártel de Juárez, y dispararon 123 balas que acabaron con la vida de niñas de 14, 13 y 4 años además de con la de un adulto que parecía ser el verdadero blanco del ataque.

Unos días antes de la masacre de Sonora, la policía detuvo a un sospechoso en la capital del estado, Hermosillo, que retenía a un empresario de Nueva York para pedir un rescate en un caso con una víctima extranjera. El hombre fue secuestrado en Tucson, Arizona, y al parecer cruzó la frontera en el maletero de un coche.

El impactante asesinato de los nueve estadounidenses a manos de pistoleros hicieron que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ofreciió ayuda a México para borrar los cárteles “de la faz de la Tierra”. Su homólogo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, rechazó la oferta, pero otros, tanto dentro como fuera del país, se preguntan si no habrá llegado el momento de que cambie su política de “abrazos, no balazos”, que evita la confrontación y trata de resolver los problemas sociales subyacentes en su lugar.

Incumplir las viejas convenciones de no matar a niños y familias o atacar a extranjeros no parece ser una prioridad, ni siquiera una preocupación, para los criminales dada la débil aplicación de la ley en México.

Desde la perspectiva de los delincuentes, es lo mismo matar a uno que matar a nueve”, dijo el analista de seguridad Alejandro Hope. “No perciben que hay un riesgo adicional de cometer este tipo de actos de brutalidad extrema”.

Mismo caso con los niños, no perciben que hay una raya en la arena. Y no lo han percibido porque el Gobierno no lo ha pintado”, agregó.

Los estadounidenses muertos vivían en comunidades mexicanas fundadas hace décadas por una escisión de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Los reportes de las madres intentando proteger a sus hijos de la lluvia de balas y de niños heridos caminando durante horas tras la balacera para buscar ayuda para los sobrevivientes más pequeños intensificaron los llamados desde el extranjero para una nueva guerra contra el narco.

 

La masacre de Minatitlán

La fiesta número 52 de una habitante de Minatitlán, Veracruz, se convirtió en una noche de terror para decenas de familias, luego de que un comando armado ingresó a la palapa donde se llevaba a cabo el convivio y terminó con la vida de 14 personas, entre ellas, un pequeño de un año.

El evento estaba programado para concluir a las 22:00 horas, sin embargo, una hora antes, por lo menos tres sujetos de complexión delgada (según el relato de testigos), irrumpieron en el recinto denominado "Los Potros", ubicado en el callejón 5 de septiembre esquina con 1ro de Mayo de la Colonia Obrera, a un costado de uno de los accesos a la Refinería.

Mientras el tecladista tocaba "La vida es un carnaval", de Celia Cruz, hombres y mujeres que se hallaban en el lugar comenzaron a buscar refugio para evitar que las balas, provenientes de armas largas, les arrancaran la vida.

MATARON A MI ÚNICO HIJO

"Era el cumpleaños de mi hermana, cumplía 52, yo venía del baño cuando comenzó la tronadera, no vi cuántos eran porque ya no salí. Perdí a mi hijo, mi único hijo, ya se imaginará el dolor que tengo de ver a mi único hijo muerto, Dios es tan grande que aquí estoy parada, con mi dolor, porque no se puede decir otra cosa, tenía 32 años", dijo una mujer que logró salir viva del lugar.

En el relato que une el rompecabezas de esta noche de confusión, los sobrevivientes narran que incluso fueron apuntados en la cabeza y obligados a mirar cómo otros asistentes a la fiesta eran asesinados.

MATARON A LAS VIEJITAS QUE BAILABAN

"A las viejitas que estábamos bailando nos apuntaron. Sí, mataron a varias viejitas. No sé cuántos eran, yo lo que hice fue aventarme debajo de la mesa, a mí me apuntaron, pero me encomendé a Dios y le dije: perdóname señor y que se haga tu voluntad. Se me hizo eterno, pensé que no iba a terminar. Éramos como 50, éramos puras señoras", indicó una mujer que toda la noche después del incidente se la pasó rezando y arrepintiéndose por no haber guardado los días sagrados.

AL BEBÉ LO SIGUIERON REMATANDO

Otra de las asistentes, que también perdió a su hermano, describió que al pequeño de un año, que vestía playera amarilla, short de mezclilla y tenis negros, le dispararon a quema ropa.

"Seguía más, yo dije, fue un balazo, pero fue una rociadera porque estaban muertos y ahí mismo le seguían dando. Al bebé lo siguieron rematando, le dieron en el corazoncito, cómo no se van a dar cuenta si lo traía la mamá cargando. A la mamá también le dieron. Yo creo que el papá lo quiso cubrir, pero le dieron en la cara", recordó.

Las versiones indican que, en efecto, los pistoleros buscaban a alguien, sin embargo, pese a que mataron a más de una decena de personas, todavía se dieron el lujo de torturar psicológicamente a quienes sobrevivieron, pues los obligaron a observar cómo los acribillaban.

"A los que estaban agachados les decían que voltearan a ver a los muertos, les volvían a dar. Que los miraran, volteabas a verlos y te decían volteate. Creo que buscaban a alguien, te apuntaban a la cabeza o la espalda con armas largas. Eran como seis personas, yo solo vi al que me estaba apuntando, solo decía: en tus manos encomiendo mi espíritu, perdóname, perdóname, me cubro con tu sangre preciosa y grité: la sangre de Cristo tiene poder, el hombre se dio la vuelta y ¡pam! le dio al que estaba a lado; ¡pam! le dio al que estaba del otro lado y dije, me va a tocar en la espalda, pero se fueron. Luego vi a mi comadre, yo le decía párate manita, párate, pero no, ya la habían matado".

En la fiesta se dio de comer cochinita y muchas asistentes vestían trajes típicos de Oaxaca. Algunos otros sobrevivieron porque se fueron temprano, indicaron que estas fechas son para "guardarse" y no para estar de fiesta.

"Dios me sacó a mi y a mi hijo, es una desgracia tan grande, yo presentía algo muy feo, por eso me fui también. Son días sagrados. Esto es un llamado del señor para que no lo abandonen", expresó otra mujer arrepentida.

La masacre de Aguililla

Al menos 14 policías murieron tras ser emboscados por presuntos grupos de personas armadas en el municipio de AguilillaMichoacán, informó el  secretario de Seguridad Pública estatal, Israel Patrón Reyes.

De acuerdo con la Secretaría de Seguridad del estado, los policías fueron atacados cuando cumplimentaban un mandato judicial.

"Lamentamos la agresión a elementos de la Policía Michoacán que cumplimentaban un mandato judicial en el municipio de Aguililla. En este momento se llevan acabo las actuaciones de ley para dar con los responsables", informó en Twitter la Secretaría de Seguridad del estado.

Luego de la retirada de la Policía, según se observa en varias imágenes filtradas a medios de comunicación, los criminales les dejaron a los cuerpos y en las patrullas varios mensajes.

 

Se presume que el ataque habría sido por parte del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), ya que en el lugar se dejaron mensajes firmados por esta célula.

Sobre la cartulina, el gobernador dijo que «siempre hay maniobras para confundir, le colocan a una de las unidades una cartulina donde hacen varios señalamientos, que la autoridad investigue la autenticidad».

Los policías iban a ir a Aguilla para auxiliar a una mamá y su hija para una diligencia, informó el gobernador Silvano Aureoles.

La detención y liberación de Ovidio Guzmán

"Ya, tranquilos, paren todo", pidió Ovidio Guzmán a sus hermanos tras ser retenido por el Ejército y la Guardia Nacional en Sinaloa, el 17 de octubre, revela el video presentado hoy por el gobierno federal en la relatoria  de hechos sobre el operativo en Culiacán. 

Momentos antes de su detención Ovidio Guzmán López tuvo comunicación telefónica con uno de sus hermanos, lo que derivó en una serie de movilizaciones del cártel para presionar a las autoridades y lo liberaran. La estrategia funcionó. Después de ser detenido, el hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán fue liberado para evitar un enfrentamiento que atentará contra la ciudadanía.

Así lo señalaron los secretarios de Seguridad, Alfonso Durazo, y el de la Defensa, Luis Cresencio Sandoval, al presentar la relatoría del operativo realizado el 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa, para detener a Guzmán López, considerado uno de los principales delincuentes que mueven drogas a Estados Unidos en el ámbito de metanfetaminas y fentanilo.

En la conferencia mañanera del presidente Andrés Manuel López Obrador se presentaron  imágenes aparecen elementos de la Guardia Nacional afuera del domicilio de Ovidio. Cerca de la puerta, avanzan poco a poco y le piden al hijo de 'El Chapo' que salga y que esté tranquilo. 

Sin embargo, a pesar de estar en la escena no sale de inmediato. Primero lo hace una mujer.

Finalmente, Ovidio sale de las instalaciones. Las autoridades le preguntan si está armado. Responde que no.

"Ellos no tienen nada que ver, oiga", dice Ovidio a los elementos de la Guardia Nacional mientras salen otras personas de la casa. 


 Después lo incorporan de rodillas frente a la pared para hacerle una revisión. 

En el transcurso del hecho, la única mujer de la escena se para frente a un policía de la Guardia Nacional y le explica que hay niños adentro. 

Momentos después aparece Ovidio hablando por celular.

"Ya paren todo, ya paren todo, oiga, ya me entregué. Ya no quiero pedos, ya no quiero que haya desmadres", dice Ovidio. 

Masacre de Uruapan

El pasado 8 de agosto, Adrián López Solís, Fiscal General del Estado de Michoacán, confirmó esta mañana que se hallaron los cuerpos de 19 personas en tres eventos vinculados con las disputas que mantienen los cárteles de la droga en UruapanMichoacán.

“La Fiscalía General del Estado de Michoacán informa que se ha dado inicio a la investigación de tres eventos registrados esta mañana en el municipio de Uruapan”, dijo en conferencia de prensa.

Asimismo, detalló que el equipo multidisciplinario de servicios periciales de la Fiscalía regional se trasladó al libramiento oriente de aquella ciudad, donde localizó nueve cuerpos sin vida, los cuales corresponden a siete hombres y dos mujeres.

De manera simultánea, bajo un puente peatonal que se ubica a la altura de la colonia San Rafael, se encontraron los restos “fragmentados” de seis personas del sexo masculino y una persona del sexo femenino.

“Mientras se realizaban las actuaciones de los hechos, se recibió noticia del hallazgo de otros tres cuerpos en el mismo boulevard, en la colonia ampliación Revolución de Uruapan”, precisó el funcionario.

Además, dio a conocer que las víctimas presentaban heridas por proyectil de arma de fuego, por lo que se dispuso el traslado de los cuerpos al Servicio Médico Forense para realizar la necropsia de ley.

“En las últimas semanas, la Fiscalía General del Estado ha intensificado acciones operativas para combatir el índice de homicidios en la región”, agregó López Solís.

“Nosotros como Fiscalía estamos viendo el fenómeno en general. Estamos haciendo una revisión profunda de nuestros sistemas de operación”, sostuvo el Fiscal. “Ya hemos insistido en incrementar las fuerzas en el caso de la Fiscalía. También hemos insistido en la necesidad de homologar los sistemas”.

 

Morelos: 17 muertos

El 20 de septiembre, cinco personas fueron asesinadas dentro de una casa en Cuernavaca, Morelos, y una más falleció cuando era atendida en un hospital. Dos semanas antes, ocurrió un ataque armado en la terminal de autobuses de la empresa Estrella de Oro –en la misma ciudad–, donde murieron cinco hombres.

Mientras que el 10 de mayo, un grupo de custodios de una prisión de máxima seguridad fueron atacados en el municipio Puente de Ixtla cuando se disponían a abordar el autobús que los trasladaría al Centro Federal de Reinserción Social Femenil Número 16. Desde un vehículo rojo, los agresores dispararon contra los agentes, causando la muerte de cinco.

En los primeros ocho meses de 2019, Morelos acumuló 680 homicidios dolosos, según las cifras oficiales.


Tamaulipas: 8 muertos

El 19 de septiembre se reportó la muerte de ocho personas que supuestamente participaron en un enfrentamiento ocurrido el día 5 de ese mes en Nuevo Laredo, Tamaulipas.

La noticia salió a la luz, luego de que testigos y familiares de las víctimas denunciaran que no se trató de un enfrentamiento, sino de una ejecución extrajudicial cometida presuntamente por policías del estado, hecho que hasta el momento es investigado por la Fiscalía local.

Al menos 587 personas han sido asesinadas en Tamaulipas, de acuerdo con los datos de la Secretaría de Seguridad federal.


Guerrero: 20 muertos

El hecho violento más reciente ocurrió este martes en Iguala, Guerrero , cuna de la bandera nacional. Sujetos armados irrumpieron en el poblado de Tepochica y, cuando se percataron de la presencia de militares que llegaron a resguardar el lugar, empezaron a disparar contra el convoy.

El enfrentamiento dejó como saldo 15 muertos: 14 civiles y un militar. En el sitio fueron asegurados seis fusiles AK-47, seis AR-15, un fusil Galil y seis armas cortas.

Tres meses antes, el 21 de julio, dos sujetos ingresaron a un bar en la Zona Dorada de Acapulco, se dirigieron a una mesa y dispararon hasta 11 veces contra los asistentes; el saldo fue de cinco muertos y cinco heridos.

En los primeros ocho meses de este año, Guerrero acumuló 1,296 homicidios dolosos.

Con información de Infobae