Huelga decir que robar del producto de un atraco es un acto inadmisible hasta en la peor de las mafias posibles. Los delincuentes ejecutan de inmediato a quien se atreve a pellizcar el botín. Son reglas no escritas que se cumplen a cabalidad en el bajo mundo donde parece haber más respeto que en la clase burocrática nacional a la que, de una manera tan digna, ha renunciado Jaime Cárdenas Gracia, el constitucionalista parrense que no está de acuerdo con el conformista refrán que dice “de lo perdido lo que aparezca”.

Y es que Jaime Cárdenas provocó enojo en el presidente Andrés Manuel López Obrador al renunciar a la dirección del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (Indep), un nombre rimbombante que parece ideado por Fidel y el Che, pero que ahora, tras la denuncia de Jaime de robos a lo robado, es motivo de escarnio y burla; “Instituto que le Roba al Pueblo lo Recuperado” dicen ahora las lenguas viperinas.

Un asunto muy penoso para la Cuarta Transformación que Jaime Cárdenas vino a detonar en uno de los institutos más emblemáticos del obradorismo. Un escándalo similar al que por un tiempo fue el mayor agravio para las autoridades de Nottingham: cuando un hombre justo, honesto e íntegro, como Jaime Cárdenas, descubrió que en realidad Robin Hood había sido un bandido que robaba a los pobres para hacer más poderosos a los ricos.

Y es que al asumir Jaime Cárdenas la dirección del Indep, como era de esperase en el descuido de un gran botín, se dio cuenta de la rapiña cometida por los encargados de custodiar las joyas y demás riquezas que eran la esperanza paliativa de los pobres: “Joyas, gemas y atractivos, son botín de los más vivos”, dijeron para sí los rapiñeros.

Es una práctica común en las casas de empeño –incluyendo el Montepío– que se encuentran frente al Zócalo de la CDMX que las joyas empeñadas sean mutiladas y que las gemas de valor sean cambiadas por vidrios y zircones. Si en el Monte de Piedad desvalijan las joyas de las abuelitas que por necesidad acuden al empeño, ahora resulta igual de inaudito que la rapiña de la 4T se cebe en la noble institución que cuida lo que al pueblo le han robado.

Claro que la corrupción sigue vigente en la 4T. Bastaría con investigar a las delegaciones estatales de la Procuraduría Agraria y del Registro Agrario Nacional para que ver como extorsionan a los campesinos más humildes que requieren de los trámites en dichas dependencias.

Y ante los grotescos escándalos de corrupción que azotan al gobierno que iba a moralizar a este País, el PAN saca raja política del asunto y pide crear una comisión de legisladores para que investiguen la corrupción denunciada por Jaime en el Indep. Ya se les olvidó que esas comisiones son un fracaso, como sucedió con la comisión que en el sexenio de Calderón investigó a los hijos de Martha Sahagún por haber “comprado” bienes enajenados del Estado por 8 millones cuando su valor real era de mil 500 millones de pesos.

Y ante el enojo presidencial contra Jaime Cárdenas por decir la verdad, el respeto del pueblo de México crece por este parrense digno y honesto. Porque cierto es que ningún presidente soporta de nadie la verdad desnuda o vestida de sí misma, como Jaime se la presentó a su otrora inmaculado Presidente.

¡Parras te espera con los brazos abiertos, Jaime!