Una mujer camina frente a una tienda que vende cubrebocas en Atlanta, el 6 de julio de 2020/Foto: Dustin Chambers/New York Times
Más de la mitad de los estados han prescrito el uso de mascarillas, entre ellos Arkansas, donde el gobernador republicano Asa Hutchinson, después de haber adoptado un enfoque más laxo, anunció el jueves la orden de usar cubrebocas

Sarah Mervosh, Manny Fernandez and Campbell Robertson

Al aparecer en pantalla las imágenes de personas que usaban cubrebocas quirúrgicos, la voz profunda y relajante de Morgan Freeman pronunciaba un mensaje dirigido a Estados Unidos: “Cuando tú usas el cubrebocas, yo te lo agradezco. Porque tu cubrebocas no te protege a ti, sino a mí”.

Una extensa campaña publicitaria que cuenta con la participación de actores conocidos, además de usar una conmovedora música de fondo y mostrar los ojos deslumbrantes de la gente que mira por encima de los cubrebocas, fue lanzada a nivel nacional el jueves por el gobierno del estado de Nueva York —que llegó a ser el epicentro de la pandemia— y busca enseñarle a la población que cubrirse la boca y la nariz podría salvar vidas.

El hecho de que fuera necesaria —a seis meses de haber detectado el virus por primera vez en Estados Unidos— habla de la lucha persistente por el tema del uso de los cubrebocas. En las reuniones de los gobiernos locales y en las cajas de las tiendas grandes, los estadounidenses siguen teniendo altercados por uno de los métodos más sencillos que recomiendan los funcionarios de salud para detener la propagación del virus.

En medio del aumento de casos de coronavirus en muchas regiones, que el jueves ascendió a más de 74.000 nuevos contagios en todo el país (el mayor número en una sola jornada), en los últimos días, ha surgido una marejada de nuevos lineamientos sobre el uso de los cubrebocas. Se requerirá cubrirse el rostro en tiendas como Walmart, Target y CVS, y en una cantidad cada vez mayor de estados liderados por republicanos, donde los gobernadores solían oponerse a esas órdenes.

Más de la mitad de los estados han prescrito el uso de mascarillas, entre ellos Arkansas, donde el gobernador republicano Asa Hutchinson, después de haber adoptado un enfoque más laxo, anunció el jueves la orden de usar cubrebocas. El gobernador demócrata de Colorado, Jared Polis, también emitió ese día la orden de usar cubrebocas, luego de poner en duda si se podría hacer respetar una medida de ese tipo.

Sin embargo, todavía existe una fuerte oposición en muchos círculos que incluyen a algunos dirigentes republicanos que consideran que la prescripción del uso del cubrebocas es una amenaza a las libertades individuales.

El gobernador de Georgia, Brian Kemp, quien esta semana anunció que iba a retirar todas las órdenes para el uso de mascarillas a nivel local, el jueves presentó una demanda en la que cuestionaba la autoridad de los dirigentes de Atlanta para prescribir su uso dentro de los límites de la ciudad. La demanda decía que, como alcaldesa de Atlanta, Keisha Lance Bottoms, “no tiene la autoridad legal para modificar, cambiar o desobedecer las órdenes del gobernador Kemp”, sino de acatarlas

También, el gobernador de Oklahoma, Kevin Stitt, esta semana dijo que seguía oponiéndose a la orden de usar cubrebocas, a pesar de haber sido el primer gobernador que dio positivo para el virus. “No podemos elegir ni decidir cuáles libertades le vamos a dar a la población”, comentó Stitt durante la llamada por Zoom en la que anunció el resultado positivo de su prueba.

En muchos países asiáticos y europeos hay una aceptación generalizada de los cubrebocas. Esta semana, el Reino Unido y Francia emitieron órdenes a nivel nacional para usar mascarillas en algunos lugares públicos, sumándose así a una larga lista de países que ya las habían prescrito.

No obstante, en Estados Unidos, al principio hubo confusión e indicaciones inconsistentes sobre los cubrebocas. El tema se politizó cuando, pese a que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por su sigla en inglés) comenzaron a exhortar a los estadounidenses para que se cubrieran el rostro, el presidente Donald Trump subrayó que esta medida era voluntaria y señaló que él no creía que “la acataría”. La primera vez que Trump usó un cubrebocas en público fue el sábado.

Los funcionarios de salud pública consideran cada vez más que las mascarillas son una poderosa arma contra el virus, sobre todo después de que la Organización Mundial de la Salud reconoció que el virus puede transmitirse por el aire a través de partículas emitidas por la respiración que pueden permanecer en el aire durante horas. Los cubrebocas pueden detener las peligrosas gotículas respiratorias que, de otra manera, propagarían las personas infectadas, y su uso universal puede detener la transmisión accidental por parte de las personas asintomáticas.

En un ejemplo citado por los CDC esta semana, se reconoció que el uso cuidadoso del cubrebocas logró evitar que dos estilistas enfermos de un salón de belleza de Misuri transmitieran el virus a casi 140 clientes, ninguno de los cuales contrajo la enfermedad. El martes, Robert R. Redfield, director de los CDC, señaló en una entrevista con la revista Journal of the American Medical Association que, si todos los estadounidenses adoptaran el uso estricto del cubrebocas, el país podría controlar el virus en uno o dos meses.

Según las encuestas, la gran mayoría de los estadounidenses apoyan el uso de las mascarillas. De acuerdo con un sondeo de Gallup realizado por internet del 29 de junio al 5 de julio, el 72 por ciento de los adultos encuestados dijeron que siempre o casi siempre usaban cubrebocas cuando estaban fuera de casa; mientras que el 18 por ciento dijeron que nunca o casi nunca los usaban.

Visitantes en un muelle recién abierto de San Petersburgo, Florida, el 12 de julio de 2020/Foto: Zack Wittman/The New York Times

Sin embargo, en algunas regiones conservadoras, cubrirse el rostro también se considera un símbolo político y cultural, y la prescripción de usar cubrebocas ha sido considerada como una transgresión importante.

“En definitiva, es algo inaceptable en un mundo libre”, comentó Ammon Bundy, quien una vez encabezó la ocupación armada de un refugio silvestre en Oregon y, el jueves, estaba impugnando la orden de usar mascarillas en Idaho.

Idaho ha experimentado un aumento importante de casos y ha recibido advertencias por parte de los directivos de hospitales acerca de la trayectoria del virus en el estado, por lo que un consejo de salud local programó una reunión para debatir sobre el uso de los cubrebocas. Pero el jueves se desató una discusión acalorada entre los manifestantes y los funcionarios de salud locales. Una joven comenzó a llorar, luego llegaron oficiales de la policía para calmar la situación, y el consejo decidió cancelar la reunión.

En algunas zonas del Sur Profundo, se han recrudecido los enfrentamientos por el uso de las mascarillas. El miércoles, los gobernadores republicanos de los estados colindantes de Alabama y Georgia emitieron órdenes muy diferentes, pese a que enfrentan brotes que requieren medidas urgentes.

La gobernadora de Alabama, Kay Ivey, emitió una orden a nivel estatal de usar cubrebocas, lo que provocó reacciones negativas en las filas de la legislatura de ese estado controlado por republicanos, aun cuando Kemp retiró todas las órdenes locales del uso de cubrebocas, medida que afectó a una docena de ciudades y originó amenazas de desacato por parte de algunos funcionarios.

“Es como una rebelión”, comentó Russell Edwards, alcalde provisional demócrata del condado de Athens-Clarke, Georgia, de donde proviene Kemp.

Antes de que se entablara la demanda de Kemp, al parecer, Bottoms, la demócrata de Atlanta (quien ha dado positivo para el virus), se anticipó al cuestionamiento que hizo el gobernador acerca de su autoridad para mantener la orden del uso del cubrebocas. “No tengo miedo de que se demande a la ciudad”, afirmó, “y antepondré nuestras políticas ante las de cualquier otra persona, todos los días de la semana”.

En Nueva York, donde el virus causó gran afectación de manera temprana, existe el temor de que la oposición a las mascarillas en otras partes del país pueda originar un rebrote en ese estado. El gobernador demócrata, Andrew Cuomo, el jueves anunció la campaña publicitaria nacional para promover el uso de los cubrebocas con anuncios de televisión de 30 segundos en los que aparecen estrellas como Robert De Niro y Jamie Foxx

La iniciativa surge cuando Nueva York —que logró disminuir un brote que ha ocasionado más de 30.000 decesos— está intentando evitar que el virus reaparezca en el estado. Al llegar a Nueva York, las personas que provengan de 22 estados donde los casos están aumentando deben permanecer en cuarentena durante catorce días.

“Solo podremos vencer al virus estando unidos, y no divididos por ideologías u opiniones políticas”, señaló Cuomo. Y añadió: “Yo uso el cubrebocas para protegerte, y tú lo usas para protegerme a mí. Tan sencillo como eso”.

Los gobernadores republicanos de los estados donde están aumentando los casos enfrentan cada vez más presiones de todos lados. Luego de que el gobernador de Texas, Greg Abbott, dio marcha atrás en su postura sobre los cubrebocas y emitió una orden a nivel estatal, los grupos republicanos de unos cuantos condados ratificaron resoluciones que lo desaprobaban. Aunque las resoluciones son simbólicas, son algunas de las formas más enérgicas en que los dirigentes locales pueden manifestar su desaprobación.

El jueves, Abbott defendió su prescripción de usar mascarillas al decir que es necesaria para evitar otra orden de permanecer en casa. “Sé que muchos de ustedes están frustrados… yo también lo estoy. Sé que a muchos de ustedes no les gusta la prescripción de usar cubrebocas… a mí tampoco”, señaló en un mensaje de video en la convención virtual republicana del estado. “Lo último que cualquiera de nosotros desea es volver a confinar al estado de Texas. Debemos hacer todo lo posible para evitarlo”.

c.2020 The New York Times Company

The New York Times

The New York Times es un periódico publicado en la ciudad de Nueva York y cuyo editor es Arthur Gregg Sulzberger, que se distribuye en los Estados Unidos y muchos otros países. Desde su primer Premio Pulitzer, en 1851, hasta 2018, el periódico lo ha ganado 125 veces.​