Todos los actores deberemos coadyuvar en generar que el proceso sea lo más pulcro posible y que esto en lugar de ser un camino tortuoso, sea una fiesta de la democracia

Las próximas semanas serán claves para el proceso electoral, en específico para los integrantes del árbitro electoral. 

El Instituto Electoral de Coahuila (IEC) tendrá días movidos en las próximas semanas. En estos días, habrá trabajo intramuros en cuanto a la validación de las firmas recolectadas por los aspirantes independientes a la gubernatura. 

Esta acción es el último filtro al que se deberán someter los aspirantes sin el respaldo de un partido político que buscan contender por algún cargo público. 

Recordemos que a finales de febrero se tuvo el plazo perentorio para entregar las firmas de al menos 1.5 por ciento del padrón electoral, según el puesto al que aspiren. 

Ahora, en estas semanas, el árbitro electoral debe contar y realizar un análisis minucioso de las firmas recopiladas. 

En la gran mayoría de los casos de aspirantes independientes logró recolectar un número muy superior a las firmas que marcaba la reglamentación. 

Por lo que es de suponerse que en esa tesitura, no debiera haber problemas para que ellos libren este filtro y así ya tengan oficialmente la categoría de candidatos. 

A la par, los partidos políticos deberán registrar a sus candidatos a la gubernatura, diputaciones locales y alcaldías a finales de mes. 

En esas definiciones partidarias deberá participar también la autoridad electoral, por lo que la carga de trabajo –al menos la pública- se verá acrecentada.    

En el ínter, también se estará entregando las prerrogativas que por ley tendrán los partidos y los candidatos independientes. 

Ante esa circunstancia, deberemos ver también a un árbitro electoral que podría ser blanco de cuestionamientos y alegatos –como ya ha sucedido en semanas pasadas- por los partidos de menor representación histórica en la entidad, sobre la cantidad de recursos que reciben.

En suma, durante esta pausa –aunque no del todo para el árbitro electoral- por la etapa de intercampañas, es un respiro ante la parte más importante que tendrán los partidos y el Instituto Electoral. 

En tres semanas, tendremos campañas ya en marcha, y la actividad de proselitismo político estará teniendo su punto máximo de “ebullición”, por lo que todos los actores tendrán el camino más pesado de cara a la definición del 4 de junio.

Ojalá que el árbitro electoral mantenga muchas de las fortalezas que ha mostrado hasta ahora. Ya que vale la pena recordar que este proceso está sirviendo como su debut.

El reto de apuntalar la democracia coahuilense –al menos durante este proceso electoral- recae en cierta medida en la autoridad en la materia, pero también corresponde a los partidos políticos, aspirantes, organizaciones civiles y la sociedad. 

Todos los actores deberemos coadyuvar en generar que el proceso sea lo más pulcro posible y que esto en lugar de ser un camino tortuoso, sea una fiesta de la democracia. 

Estas semanas serán claves para ello.