Hábil. Cruyff también vino a México para hacer negocio con las Chivas de Jorge Vergara.

El balompié mundial está de luto. Uno de los mejores futbolistas que ha existido en la faz de la tierra se nos adelantó en el camino. Debutó en el Ajax de Holanda a los 17 años de edad, y en 1971, olvidando lo ingrata que es la lengua cuando se atreve a prometer y asegurar, juró que ni por todo el oro del mundo se cambiaría de equipo. 

Por esas cosas que tiene la vida, dos años después era contratado por el Barcelona de España, escuadra en donde hizo historia, por una cantidad exorbitante de billetes verdes, récord para aquellos tiempos.

Para jugar con la selección de Holanda la Copa del Mundo de Alemania 1974, en donde perdieron la final frente al equipo local, no pudo llegar a un acuerdo comercial, toda vez que a él lo patrocinaba Puma y a la Naranja Mecánica lo hacía Adidas. Como no le llegaron al precio, Cruyff fue el único jugador cuya camiseta tenía solamente dos franjas, mientras que el resto de sus compañeros contaba con tres franjas, sello distintivo de Adidas. 

Para la Copa del Mundo de Argentina 1978, se dice que Johan no asistió porque estaba en contra de la dictadura militar, aunque otras versiones, que merecen más crédito, mencionan que de nueva cuenta se trató de un tema económico. Digo, si estaba en contra de las dictaduras, resulta paradójico que se haya contratado en la Liga ibérica en 1973, cuando el generalísimo Francisco Franco, quien murió en 1975, todavía gobernaba España. 

No hace mucho tiempo, Johan Cruyff se enteró de que en una ciudad situada al occidente de la República Mexicana había un insigne personaje de apellido Vergara y de nombre Jorge, a quien le encantaba que le robaran su dinero. 

Así, un equipo de trabajo multidisciplinario, comandado por el personaje que hoy nos ocupa, llegó por unos meses a hacer de las suyas con el Rebaño Sagrado, para salir locos de contentos con su cargamento para Amsterdam. 

Sin lugar a dudas, Johan Cruyff fue uno de los cinco mejores futbolistas de la historia, revolucionó nuestro querido deporte con la técnica, dinámica, e inteligencia que poseía. 

Y como director técnico no cantaba mal las rancheras. Murió de cáncer de pulmón, toda vez que fue un fumador empedernido. Descanse en paz. 

“Quieres que te conozcan tus virtudes, muérete; quieres que te conozcan tus defectos, cásate”. Nadie es perfecto... le gustaba la lana. 

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