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Ante una inminente eliminación, en Cleveland estaría llegando a su fin la segunda era de "LeBron" y varios equipos suenan fuerte para contratarlo

Luego de lo visto esta temporada en la NBA, donde existe una total dependencia de LeBron James en el equipo de Cleveland, y que se ha recrudecido en las finales por el título, lo más probable es que el jugador dispute este viernes sus últimos minutos como líder de los Cavaliers, si es que se consuma la barrida en la serie por parte de los Warriors de Golden State.

La rivalidad entre Warriors y Cavaliers comenzó en las finales del 2015, era el primer año del regreso de LeBron al equipo con el que debutó en la NBA y con el que ya había perdido una final en el 2007.

Aunque el hijo pródigo de Cleveland se esforzó, como siempre, nuevamente fue derrotado en seis juegos. Aquella ocasión LeBron tuvo que hacer frente a la serie sin Kevin Love y Kyrie Irving, dos jugadores titulares que quedaron fuera por lesiones.

Al siguente año los dos equipos regresaron a disputar la final, esta ocasión Cavaliers llegaba con carro completo. Irving y Love llegaron a punto y ayudaron a James a conseguir el primer titulo en la historia de Cleveland, superando a en una dramática serie de 7 juegos.

Todo era amor y paz en Cleveland y a las pocas semanas se informó que LeBron James firmó un acuerdo de extensión de contrato por tres años a cambio de una sorprendente cifra de 100 millones de dólares, es decir, 33 millones de dólares anuales, batiendo el récord de salario en un año en toda la historia de la NBA. Estos increíbles números dan como promedio 406.504 dólares por partido, 101.626 por cuarto y 8.468 por minuto de juego.

Pero ese contrato tenía "letras chiquitas", en el cual establecía que LeBron podía rescindirlo después de dos años, como un salvavidas en caso de que terminara la luna de miel entre el jugador y la directiva de Cavaliers, ya que aún no sanaba la cicatriz que tenía el jugador luego de la temporada del 2010, antes de partir a Miami.

Para la temporada del 2017, Warriors no se cruzó de brazos y los dueños sacaron la billetera para contratar al mejor jugador disponible en la agencia libre. Kevin Durant pasaba por momentos críticos con el egocéntrico Russell Westbrook en el Thunder de Oklahoma City, por lo que los millones de dólares, además de tener la posibilidad real de pelear por un título en un equipo sin jugadores tóxicos lo convencietron.

Por su parte, Cleveland supuso que su equipo tenían para volver a pelear el título, algo que si ocurrió, pero no incluyeron a Durant en su ecuación, por lo que se quedaron sin ese elemento clave que pudiera ayudarlos a contenerlo, por lo que involuntariamente Kevin tomó el papel de líder en Warriors y en cinco partidos despacharon a LeBron y compañía, además de que ganó el trofeo al Jugador Más Valioso de esa Final. 

Esta temporada, Cleveland realizó sus ajustes, trajo "lo que pudo" para apoyar a LeBron James, pero en el camino fueron y vinieron jugadores. Muchos de ellos cartuchos más que quemados en la NBA. Se fue Kyrie Irving en un cambio por el jugador que había maravillado en el 2017 con Celtics, Isaiah Thomas, pero fue un petardo que terminó por ser enviado a Los Lakers.

También llegaron al equipo Derrick Rose y Dwyane Wade, pero demostraron que ya no tienen basquebtol para jugar al mismo ritmo que James y fueron enviados a otros equipos. Incluso el propio Wade llegó a pedir que lo mandaran a la banca, avergonzado por ni siquiera poder anotar puntos como elemento titular.

Por eso el equipo ya no tuvo el mismo impacto durante la campaña, aunque si hicieron lo necesario para lllegar a los playoffs, en donde pasaron por un auténtico calvario para poder llegar nuevamente a la final y disputar el título, por cuarta ocasión consecutiva, contra los Warriors.

Pero ahora se ha visto la peor cara de LeBron James en su historia con Cleveland. Una que se le ve explotar cada que no le gusta una decisión de los árbitros, cuando algún compañero comete un error o cuando simplemente no consigue anotar en algún intento.

Su frustración es evidente, ya que en su equipo no hay alguien que le pueda hacer comparsa para enfrentar un trabuco de jugadores que anotan tiros hasta de media cancha.

Además de no sentirse valorado por su equipo, al no haber hecho los ajustes, o más bien dicho, los gastos necesarios para conseguir jugadores que pudieran responder en este último tramo de temporada, la más importante para cualquier equipo.

A eso hay que agregarle que ciudades claman por tenerlo en sus equipo, algunos de ellos contando ya con jugadores importantes en la NBA. Los Raptors de Toronto, los Bucks de Milwaukee, los Rockets de Houston, son algunos de los equipos en los que se escucha nombrar el nombre de LeBron James en las oficinas de los directivos.

Pero son tres equipos en los que realmente suena más que fuerte y esos son los 76ers de Filadelfia, un posible regreso al Heat de Miami o incluso formar un "dream team" llegando a los Warriors de Golden State.

Todos los pronósticos indican que este viernes Cleveland consumará su eliminación, ya que ningún equipo ha regresado de un 3-0 de desventaja en una serie final, además de que el equipo ha demostrado no tener nada con qué pelear, hasta la suerte está en su contra.

No dudemos que en las próximas semanas estaremos hablando de otro destinos para el "Rey", si es que quiere seguir peleando por un nuevo anillo, algo que no podrá hacerlo si hace válido su último año de contrato.